Archivo de agosto del 2007

Los días pasan y mis queridas connotaciones, aunque siguen latentes, duermen placidamente en este periodo estival.

Quizás nunca jamás he sabido aprovechar bien mi tiempo…

Por ello hoy rescato algunos parrafos del terrible pasado…

“Siento a veces como si las palabras rotas que encierran el mal en mi interior, quieran ahora gritar al cielo y le pidan, le exigan una respuesta certera. Los nuevos caminos que se abren ante nosotros forman quiebros en la tierra de la libertad, son la senda que nos guiara a una nueva luz, a un nuevo sol que nos iluminara sin cegarnos.

Es dificil creer que todo esta ya premeditado, que cada paso lleva a un lugar marcado, pero la realidad es que desconocemos tanto de nostros mismos como de nuestro destino. Quizas los viajes a la nada nos den la respuesta mas acertada a una pregunta desconocida, pero atesorar esa inquietud ya no sirve como antes, ni siquiera para obtener una simple foto.

Disfrutar a la luz de las velas de la tension acumulada, del deseo desbocado ya no es solo sueño, fue real, fue sincero, fue buscado y a la vez encontrado, pero se perdera en el recuerdo. Como tantos sentimientos nos asaltan cada dia y se quedan ahi, en el camino quebrado, en esa nueva via que tan solo nos lleva a desatar ese cumulo oculto de bajas pasiones. Los velos han caido, las ilusiones han pasado a ser parte de nuestra mas cotidiana realidad, ya solo queda pues escribir y esperar, saber mi niña, saber cual es tu verdad!”

Desde el principio de los tiempos, las motivaciones que han llevado al ser humano a avanzar, a mejorar, a evolucionar, son tan misteriosas como inciertas. Unos persiguen la notoriedad, otros el reconocimiento, algunos inlcuso el querer ser ignorados, pero pocos son los que se limitan a arrastrar los pies por este mundo sin más.

Siempre andamos trás algo, a la búsqueda de una nueva emoción, de un descubrimiento nuevo, de algo que nos haga convulsionar. Y lo peor es que es esta una necesidad tan grande e inherente a nuestra condicion humana que hasta en ocasiones notamos que nos falta el aire cuando nuestra vida se estanca en la tediosa rutina.

Cuando compartes tu vida dia a dia, hora a hora, minuto a minuto con una persona, compartes también esos dias angostos en los que ya no queda aire, en los que tan solo hay que esperar a la lluvia. Pero por suerte te embarcas también en un precioso viaje del que hay que aprovechar cada segundo, alimentando lo sueños, creando ilusiones, compartiendolo todo, desde los detalles más efímeros e irrelevantes, hasta los grandes y costosos proyectos.

Asi que por fortuna he de reconocer que poseo una vida muy bien compartida, rebosante de ilusionantes proyectos comunes, plena de cantidades enormes de deseos y sueños por cumplir, en la que incluso se puede respirar aun cuando parece que falta el aire.