Archivo de enero del 2009

Para los que sois visitantes habituales de este blog, sabréis de mi reciente debilidad por los discos en formato vinilo. No resulta extraño pensar pues que ayer, aprovechando el día libre del que disfrutaba Vane y apesar de la lluvia, los dos nos fuimos a recorrer juntos algunas tiendas de Valencia, con vistas a encontrar alguna pequeña joya.

Yo ya le tenía echado el ojo a un par de vinilos de Nirvana, sin duda alguna mi banda favorita de todos los tiempos. En contreto me hice con el doble directo titulado From The Muddy Banks Of The Wishkah (1996), una verdadera maravilla de la que siempre he disfrutado en su versión en CD.

Pero el plato fuerte del día fue sin duda el poder adquirir el Hormoaning (1992), un EP de edición limitada y de tirada exclusiva para Australia. Lanzado con motivo de la gira promocional que la banda liderada por Kurt Cobain tenía previsto realizar por Australia y Japón a comienzos de aquel año 1992, en total se hicieron 4000 copias en formato 12” de aquel mítico EP. Ahora puedo decir que una de ellas se encuentra entre nuestra pequeña colección de vinilos.

Vane por su parte se decantó con decisión por el Heroes (1977) del gran David Bowie, uno de los discos más clásicos del Camaleón del Rock. También hicimos hueco y nos llevamos a casa el Morrison Hotel (1970) de los californianos The Doors, el mítico directo Made In Japan (1972) de los británicos Deep Purple y un par de clásicos de Traffic.

Por cierto, el vinilo verde acuoso de Hormoaning (1992) es simplemente precioso.

Parafraseando a Héroes del Silencio, puedo decir que llevo varios días sumido en brazos de la fiebre. Recuerdo haber estado cerca de dos años sin estar enfermo, lo cual resulta sorprendente para alguien como yo, acostumbrado a padecer de anginas al menos cuatro o cinco veces por año. Se podría decir que desde la última vez, en la que pasé un par de días en cama, he logrado esquivar con cierta fortuna cualquier resfriado o gripe. Pero esta vez he caído, sin poder remediarlo, sin tiempo para reaccionar.

Odio, como supongo que le pasará a muchos, caer enfermo. Más todavía si tan inoportuna circunstancia se da durante el invierno. Pero independientemente de la estación del año, no hay para mi una sensación peor que la que provoca la nefasta conjunción de fiebre e inflamación de garganta. Resulta francamente insoportable. Sobre todo cuando uno se pasa prácticamente todo el tiempo tosiendo. Un ya de por si incómodo gesto, con el cual tan sólo podemos conseguir incrementar el fatal e inevitable dolor de cabeza. Realmente insufrible.

El sólo hecho de estar sumido en ese estado febril, a medio camino entre el mundo real y el de las alucinaciones, hace que uno vaya deambulando por la calle como si fuera un zombie, con la única esperanza de llegar a casa para ser absorvido por la cama o el sofá. Además, cuando la fiebre hace acto de presencia, subiendo nuestro calor corporal entorno a un par de grados, todo parece cobrar una nueva dimensión.

Con los brazos de la fiebre que aún abarcan mi frente
lo he pensado mejor y desataré las serpientes de la vanidad.

El paraíso es escuchar, el miedo es un ladrón
al que no guardo rencor y el dolor es un ensayo de la muerte.

- Heróes Del Silencio, En Brazos De La Fiebre.

La televisión por ejemplo se torna aún más hipnótica de lo que ya de por si puede llegar a ser. En realidad todavía somos conscientes de lo poco adecuado que resulta recurrir a la caja tonta para sobrellevar las horas de delirios y sudores fríos que todavía nos quedan por delante, pero no podemos evitar mirar fijamente a ese aparato infernal, haciendo zapping de una forma insana, como si nos fuera la vida en ello.

Aunque quizás lo que en el fondo todos pretendemos conseguir al mantenernos frente al televisor, el ordenador o afrontando otros quehaceres cotidianos en tan deplorable estado, es evitar esa lucha enfermiza y en ocasiones insana que se produce en el interior de nuestro cerebro cuando nos dejamos atrapar por los brazos de la fiebre.

Porque es justo entonces cuando nos volvemos más conscientes de nuestras debilidades, nuestras vulnerabiliades, la frágilidad de nuestra existencia en este complejo mecanismo que algunos llaman universo. Nos sumimos en una verdadera batalla por conservar nuestra propia cordura, por desterrar las alucinaciones febriles, los delirios y las pesadillas tremebundas.

Sinceramente, odio ponerme enfermo!!

Si hace apenas unos días hablábamos de la inserción de publicidad por parte de Spotify en su reproductor online. Hoy amanecemos con la noticia de que van a comenzar a aplicarse ciertas restricciones por países. Así al menos lo han notificado en el blog oficial de Spotify con un clarividente post publicado durante el día de ayer.

La noticia no me sorprende, sobre todo si tenemos en cuenta que las citadas restricciones vienen determinadas en gran medida por los acuerdos, y sobre todo los desacuerdos, que hayan podido alcanzar desde Spotify con las grandes discográficas y los artistas, quienes al fin y al cabo son los propietarios de los derechos de sus canciones.

Me viene a la memoria el caso de Pandora, un interesante servicio online dedicado por completo a la música bajo demanda, que de la noche a la mañana pasó de estar disponible en todo el mundo, a restringir el acceso libre y limitarlo de forma exclusiva a IPs ubicadas en los Estados Unidos.

De hecho recuerdo que incluso existía la posibilidad de suscribirse, bajo previo pago mensual, fueras del país que fueras. Una opción que finalmente también tuvo que cancelarse para aquellos que residían fuera de los Estados Unidos, debido supongo a las mismas restricciones exigidas por las mismas discográficas que ahora ahogan y presionan a Spotify.

Y es que temas como el de los derechos de autor y la libre reproducción o distribución de la música van a seguir trayendo cola. No olvidemos que cada país tiene su propia legislación al respecto, y que además en cada parte del mundo existen organizaciones que velan por el cumplimiento de dichos derechos, con mayor o mejor fortuna en algunos casos. 

Esperemos que Spotify pueda mantenerse y continuar ofreciendo el mismo servicio que ha estado dando hasta la fecha. Esa combinación de simplicidad e inmediatez que han convertido a Spotify en la verdadera revolución de este 2009 que prácticamente acaba de comenzar.

Blog | Spotify

Google Chorme, el primer navegador web íntegramente desarrollado por Google, ya lleva varios meses entre nosotros. Tiempo más que suficiente para poder extraer con cierta perspectiva y objetividad algunas conclusiones, repasar cuales son sus mayores virtudes y también destacar algunos de sus defectos.

Su sorprendente irrupción a principios del mes de Septiembre del pasado 2008, supuso todo un acontecimiento, sobre todo entre los que, como yo, nos dedicamos al desarrollo de aplicaciones web. Un nuevo navegador, creado por la omnipresente factoría Google, aterrizaba para unirse a la terna habitual compuesta por Internet Explorer, Mozilla Firefox y Safari.

No obstante su llegada me pilló totalmente desconectado, disfrutando de mis vacaciones, alejado de Internet y del trabajo, por lo que la fiebre incial por Google Chrome, me pilló bastante tarde y apenas me afectó. Es más, en cierto modo me desmoralizó, pues para los que tenemos que lidiar diariamente con los CSS y el diseño web, la presencia de un nuevo navegador puede suponer un verdadero dolor de cabeza.

A día de hoy puedo asegurar que Google Chrome es uno de los navegadores web que más útilizo diariamente en mi trabajo, pero también es el que más suelo utilizar en mis ratos de ocio. Las razones de este cambio de hábitos son tres, por un lado la tremenda rapidez que le confiere su maquina virtual de Javascript,  por otro el óptimo consumo que realiza de los recursos disponibles y por último su fantástica gestión de los procesos y los hilos de ejecución.

Me soprende y me gusta por encima de todo la velocidad con la que se ejecuta Google Chrome. Tanto en el ordenador de mi trabajo, como en el de mi casa, el navegador creado por Google se carga de forma instantánea. Si pensamos en la cantidad de aplicaciones, servicios y herramientas que se apoyan en hoy en día en Internet, este aspecto resulta realmente interesante.

Otro punto fuerte reside en su maquina virtual de Javascript, la cual le confiere de una velocidad extra a la hora de procesar y ejecutar aplicaciones web como por ejemplo Gmail, en donde el uso de DOM y Javascript es realmente abundante. Lo mismo sucede también con aquellas aplicaciones web apoyadas fuertemente en la generación dinámica de código, ya sean basadas en PHP o en ASP .NET.

Razones más que suficientes para comenzar a utilizar Google Chrome, pero no las únicas…

Quizás se podría decir que uno de los propósitos que me he marcado para este nuevo año, del que ya hemos vivido y disfrutado casi un mes entero, es el volver a retomar mi afición por la lectura. Desde que era muy pequeño en mi casa me inculcaron sabiamente que una de las mayores fuentes de conocimiento, más allá de las clases en la escuela, se encontraba en los libros. Lo cual junto con mi todavía inocente curiosidad y mi salud enfermiza, fueron la combinación perfecta para devorar cientos y cientos de novelas, tebeos, ensayos e incluso enciclopedias.

Una afición, muchas veces convertida en verdadera obsesión, que he ido dejando a un lado conforme han pasado los años y he ido cargando mi vida con responsabilidades ya de adulto. De hecho desde que dió comienzo mi vida laboral, hace ahora cuatro años, pocos han sido los libros que han pasado por mis manos, y la gran parte de los que he ido adquiriendo o me han regalado desde entonces, yacen todavía sobre la estantería, en el mismo lugar en el que se colocaron, bajo una fina y delgada capa de polvo.

Pero ayer, en un momento de lucidez, justo cuando me encaminaba hacia la puerta principal de nuestro ático, poco antes de salir con dirección al trabajo, me dije a mi mismo que ya era el momento de aprovechar bien esos lapsos de casi media hora de que dispongo entre metros y autobuses cada vez que tengo que ir y volver de la oficina.

Dicho y hecho, cogí casi sin pensar el libro Ella Y El Grial (2006) por Roberto Faure Sabater, quien además de ser un escritor con mucho talento e ingenio, del que seguro oiremos hablar en el futuro, resulta ser tío segundo mío, es decir primo de mi padre. Con varios diccionarios de nombres a sus espaldas, Ella Y El Grial (2006) fue su primera novela, la cual tuvo a bien presentar en el Fórum de la FNAC de Valencia, hace ya dos largos años, en donde pude hacerme con un ejemplar del libro, hoy descatalogado.

No podía encontrar forma más apropiada de retomar mis escarceos con la lectura que echando mano de este estupendo libro. Y es que, leídas las primeras cien páginas, la cosa pinta realmente bien. No se trata de una novela innovadora, ni tampoco abusa de un género definido, por mucho que verse sobre el Santo Grial. Pero son sin duda los aspectos del personaje principal, su marcado pesimismo, su ironía y también su condición de solitario, los que dotan a la trama de un cariz fresco y ciertamente dinámico.

Parece que he encontrado un nuevo compañero de viaje para las mañanas en el metro.

Libro | Ella Y El Grial (2006)