
Como ya sucediera el pasado día de Navidad con el enfrentamiento entre Los Angeles Lakers y Miami Heat, las miradas de los aficionados al baloncesto de medio mundo estaban puestas en en partido que iban a disputar en el Staples Center los propios Los Angeles Lakers frente a Boston Celtics, actualmente el mejor equipo de la Conferencia Este y poseedores del segundo mejor balance de toda la NBA.
Y al igual que sucediera entonces, Los Angeles Lakers sufrieron una sonrojante derrota que ha vuelto a sacar a la luz los problemas de un equipo que, tras haber ganado dos Campeonatos de la NBA, ha comenzado a dar claras muestras de debilidad, falta de banquillo y cierta ansiedad. Circunstancias que quizás a los que hemos seguido a los Lakers en los últimos años no nos llega a sorprender demasiado, lo cual no deja de ser en cierto modo igual de preocupante.
Siempre se dice que los resultados de la temporada regular en la NBA no significan apenas nada, que al final todo se decide en los playoffs y que es ahí donde los buenos equipos dan la talla, pero la realidad es que la imagen de los Lakers no inspira mucha confianza, sobre todo teniendo en cuenta como están las cosas tanto en la Conferencia Oeste como en la Conferencia Este. Al esperado empuje de equipos como Boston Celtics, Miami Heat o Orlando Magic, hay que sumar ahora la irrupción de Chicago Bulls. Pero quizás lo más sorprendente, y con lo que nadie contaba, está ocurriendo en la propia Conferencia Oeste, los resultados de San Antonio Spurs, Dallas Mavericks o incluso Oklahoma City Thunders, están sacando los colores a los propios Lakers.
Por si todo esto fuera poco, la actitud de Kobe Bryant sigue estando muy cuestionada, no tanto por su aportación, la cual se ha incrementado e intensificado en los últimos partidos, sino por su exceso de protagonismo en los momentos decisivos. El bueno de Kobe está asumiendo demasiadas responsabilidades, sobre todo en lo que anotación se refiere, cuando el equipo necesita voltear marcadores adversos. Su ímpetu es digna de admirar, como en el partido ante Boston Celtics en donde la mamba negra se fue hasta los 41 puntos, pero sumido en el ansia por echarse el equipo a sus espaldas al final se olvidó de sus compañeros, combinando canastas y errores a partes iguales, que desembocaron en la irremediable derrota de Los Angeles Lakers.
Nadie duda del talento de un equipo como los Lakers, ni tampoco de la enorme calidad de Kobe Bryant, pero el juego mostrado en los partidos importantes no ha sido el esperado. Llegados los playoffs seguramente todos estos traspiés de la temporada regular se hayan olvidado, tanto en el seno del equipo como entre sus aficionados, pero es probable que perdure algo más en la memoria de aquellos que este año esperamos y esperábamos mucho más del vigente campeón de la NBA.