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Inmersos como estamos en estos tiempos confusos, en donde el modelo económico tradicional ha saltado, literalmente, por los aires, tratar de plantearse la compra o adquisición de un piso resulta una verdadera osadía. Y aunque parezca temerario, he de decir que en esas estamos, o al menos querríamos estar, emprendiendo el camino hacía esa meta tan alocada y suicida que es buscar un piso hoy en día.

Antes de nada, debo hacer hincapié en que siempre he pensado y defendido que vivir de alquiler es una fantástica opción. Pero en este país tan nuestro resulta que lo más común es tener no una, sino varias propiedades. Parece que no se pueda disfrutar por igual de un techo que no es el nuestro. No se muy bien por qué, pero en nuestra cultura, tan castiza para unas cosas y tan soberbia para otras, está poco arraigado el alquiler de propiedades a largo plazo, cosa de lo más habitual, por cierto, en el resto de Europa.

La cuestión es que tras varios años como inquilinos en un coqueto ático, por llamarlo de algún modo, creemos que ya va siendo hora de dar ese pequeño paso hacia adelante. Aprovechando la coyuntura económica, pensamos que es un buen momento para ello, sobre todo teniendo en cuenta la gran crisis que ha sufrido este país por culpa de la especulación en el sector de la construcción y en el sector inmobiliario. Está claro, como dice el dicho, que nadie da duros a cuatro pesetas. Pero, ¿qué pasa cuando no hay duros?.

Pues más de lo mismo. Aún con la citada crisis de por medio, el precio de las viviendas sigue estando por las nubes. Al menos para una pareja joven que todavía no ha alcanzado la treintena, con trabajo fijo, buenos ingresos mensuales y toda la vida por delante, pero que no está dispuesta a dejarse avasallar por hipotecas abusivas a 35 o 40 años. Vamos, la vieja historia de siempre.

Con lo cual, o mucho cambian las cosas de aquí a Septiembre, o mucho me temo que seguiremos como hasta ahora. O igual con algo de suerte nos encontramos alquilados nuevamente, pero esta vez en un piso algo más grande, mejor equipado, y evidentemente más caro. Parece ser que no hay más alternativas, de momento. Y repito, no es para nada una opción que me disguste, ni mucho menos, más bien al contrario.

Pero lo que si que tengo claro, es que yo, personalmente, no voy a conformarme con ser, como dicen los periódicos, parte de esa primera generación que va a disfrutar de un nivel de vida peor que el de sus padres. Me niego rotundamente.

¿Y vosotros estáis viviendo de alquiler o en casa propia?

Hace apenas unos minutos, el demócrata Barack Obama ha tomado posesión de su cargo como Presidente de los Estados Unidos de América, el 44º presidente en la breve historia de los EE.UU. y el 1er afroamericano en acceder a la Casa Blanca. Un verdadero acontecimiento de alcance mundial, en estos tiempos especialmente salpicados por la imperante crisis económica.

La opinión pública, y prácticamente todo el mundo, más allá de los propios ciudadanos de los Estados Unidos, quienes a la postre son los que han acabado decidiendo y apostando por el cambio, han depositado toda su esperanza y su confianza en la figura emergente de Barack Obama y en el necesario cambio presidencial en el país más poderoso del planeta. Todo ello al calor de una gran campaña electoral apoyada con gran acierto desde Internet y seguida al grito unísono de Yes We Can!

El largo camino que Obama tiene todavía por recorrer se inicia de forma irremediable en el día de hoy. No hay vuelta atrás. Y es a partir de aquí, de este mismo momento, cuando las promesas lanzadas, los ilusionantes discursos, las grandes espectativas creadas y sobre todo la esperanza generalizada de un cambio, deben comenzar a fructificar y a tomar forma.

Una tarea nada fácil, mucho menos en un país tan particular y especial como los Estados Unidos. Una enorme responsabilidad que ya se ha dejado notar incluso en el propio juramento del cargo, donde Barack Obama ha estado nervioso y precipitado, producto de la gran tensión del momento.

Sobre sus hombros ha caído ya el peso de ser el ecargado de guiar el futuro de un país, de una gran nación. Pero Obama también deberá mostrarse capacitado para ser el guardian de las esperanzas y las ilusiones de un mundo que le ha seguido espectante ante la promesa de un cambio.

Sin duda, la toma de posesión de Barack Obama se ha convertido ya en un acontecimiento histórico, antes incluso de haberse producido. Ahora, dentro de unos años, todos nos haremos la misma pregunta.

¿Dónde estabas el día en que Obama fue investido Presidente de los Estados Unidos de América?.

“For the world has changed, and we must change with it”

- Barack Obama

Sorpendente e inesperada es la noticia que nos llega sobre Steve Jobs, quien en una carta abierta enviada a su equipo de trabajo en Apple confirma que abandonará el puesto de CEO en Apple hasta al menos el mes de Junio de este 2009.

La razón principal de este adios temporal es su delicado estado de salud, que le ha llevado a tomarse una temporada de descanso en la que poner todo su empeño y tiempo en recuperarse de forma adecuada, pero con la intención eso si de volver con fuerzas renovadas a su actividad habitual al frente la empresa norteamericana Apple.

La ausencia de Steve Jobs en el MacWorld de este año, el último que va a organizar Apple, desató todas las alarmas en torno a su estado de salud y esta nota de prensa no ha hecho sino que confirmar los rumores que han circulado en los últimos tiempos.

Steve Jobs, a quien ya le fuera diagnosticado un cáncer de páncreas en el pasado, se enfrenta ahora ante una extraña enfermedad hormonal que le ha llevado a perder peso de una manera alarmante, poniendo en serio peligro su salud. Esperemos su pronta recuperación y que pueda retomar con premura su excelente labor como CEO de Apple.

¿Creéis que este adios de Steve Jobs compromete el futuro de Apple?