
Se acabó la temporada para Los Angeles Lakers, tras perder en la serie ante Oklahoma City Thunder, y lo ha hecho además con cruces de declaraciones, malos gestos por parte de la prensa y poca ambición, muy poca, por parte del equipo y sus estrellas.
Recuerdo los Playoffs de hace dos años, cuando estos Lakers de Gasol y Bryant se midieron contra los Thunder en primera ronda. Ganaron al entonces equipo revelación, con relativa superioridad en los enfrentamientos decisivos, con buen juego, con las ideas claras, con el mejor Gasol y con Phil Jackson manejando el barco. Un equipo que acabaría ganando el anillo ante los Celtics.
Aquello parece muy lejano ya, pero no ha pasado tanto tiempo. Desde entonces hasta ahora es cierto que Kobe Bryant no ha bajado el ritmo, que Andrew Bynum ha dado un paso al frente aunque con más fuerza que convicción, pero conviene no olvidarse que ya no están ni Lamar Odom, ni Derek Fisher, ni Phil Jackson, reemplazados estos últimos por Ramón Sessions y Mike Brown.
¿Qué ha pasado entonces para que suceda este colapso?. La prensa de Los Angeles ya puso el pasado año nombre y apellidos al culpable, al chivo expiatorio como sugieren Ramón Trecet y Antoni Daimiel. Pero por si fuera poco este año tanto la franquicia, con su traspaso frustrado a Houston Rockets, como Mike Brown, con la obsesión por hacer de él un cuatro abierto con un rol secundario en el campo, y hace apenas unos días Kobe Bryant, con sus declaraciones pidiéndole más agresividad de cara al aro, han señalado directamente a Pau Gasol.
Para intentar entender esta rocambolesca situación en la que se encuentra sumido el español desde los Playoffs del pasado año hay que tener en cuenta dos factores claves, por un lado está el aspecto meramente económico y por otro el estrictamente deportivo.
Referente a la situación económica en Lakers el contrato de Pau Gasol, ampliado a cifras astronómicas como estrella del equipo a mediados de la temporada en la que ganarían el segundo anillo, supone un claro conflicto con vistas a una más que probable reconstrucción del equipo. Su salario, junto con los de Bryant y Bynum, impiden la incorporación de jugadores con contratos medios, indispensables para elevar la calidad de cualquier plantilla NBA.
La culpa en este caso no es de Pau Gasol, ni mucho menos, es de los responsables de haber blindado al español con un contrato que muy pocas franquicias pueden absorber, en caso de traspaso. En resumen nos encontramos con un jugador con salario elevado, a la altura de hombres que son el referente principal de sus equipos.
Y es precisamente aquí donde interviene el factor deportivo. Bajo el triángulo ofensivo de Tex Winter, aplicado con el máximo rigor por Phil Jackson, el papel de Pau Gasol era tan importante o más que el del propio Kobe Bryant, al menos en el aspecto más técnico y táctico del sistema. Así fue como llegaron una final y se ganaron dos anillos tras la llegada de Pau Gasol a los Lakers.
Pero ya el pasado año, todavía con Jackson en el banquillo, el rendimiento del de Sant Boi se vio mermado, por varios asuntos personales que nunca se llegaron a aclarar, tanto al final de temporada como en los Playoffs, siendo el centro de todas las críticas tras la humillante eliminación del equipo a manos de los Dallas Mavericks, sobre todo por parte de la prensa de Los Angeles.
Este año, con los cambios en la franquicia, los rumores de traspasos, el cambio de entrenador, el nuevo sistema de juego y todo lo que ha acontecido alrededor de los Lakers, que no ha sido poco, ha terminado por pasar factura al juego de Pau Gasol, quien se ha enfrentado a una de las peores temporadas que se le recuerdan, tanto en defensa como en ataque. Sobre todo en estos Playoffs, en donde su falta de agresividad de cara al aro, junto con la poca participación que ha tenido en el ataque del equipo, han tenido un efecto tremendamente negativo en las estadísticas del jugador español.
Nuevamente su futuro en Los Angeles Lakers se cuestiona y seguramente vaya a ser una vez más el centro de todos los rumores y los intentos de traspaso. Pau Gasol se enfrenta así a una nueva odisea con final incierto y sobre todo con ningún tipo de control sobre la situación. Lo más sensato es que saliera de Lakers rumbo a una franquicia con capacidad de pelear por el anillo y que necesite mejorar con urgencia su juego interior, como Boston Celtics, Chicago Bulls o Miami Heat. Veremos en que acaba todo esto, una vez más.













