
Si alguien dudaba de que, hiciera lo que hiciera, Blake Griffin iba a ser el ganador del Slam Dunk Contest del NBA All-Star de este año, habrá caido en la cuenta de que este concurso de mates cada vez es menos concurso y a la vez más espectáculo.
DeMar DeRozan hizo cosas realmente interesantes, mientras que JaVale McGee puso la nota de originalidad al concurso. Pero estaba claro que Blake Griffin no podía fallar. Y eso que JaVale McGee se lo puso difícil, sobre todo en la primera ronda, con dos mates que sin ser de lo más espectaculares, fueron novedosos y muy bien valorados por los jueces, y con un tercer mate realmente fantástico, quizás el mejor que se pudo ver en toda la noche.
Respecto a lo que nos atañe más de cerca, si ya el pasado año la presencia de Rudy Fernández fue de lo más testimonial, este año el congoleño, y próximamente español, Serge Ibaka mereció quizás más premio que acabar el último en puntuación, sobre todo con su primer intento desde la línea de tiro libre, un mate ejecutado de forma brillante.
Pero la noche estaba reservada para Blake Griffin. Su útlimo mate, volando sobre un coche del patrocinador de la NBA, a pase de su compañero Baron Davis desde dentro del propio coche, al son de “I Belive I Can Fly” cantado por un coro de gospel, terminó de enloquecer a todo el mundo. Sobran las palabras.
Este post fue publicado el pasado 20 de febrero del 2011 a las 19:00 en las categorías Baloncesto. Puedes seguir los comentarios de este post através del RSS. También puedes dejar aquí tu comentario, o hacer un trackback desde tu propio blog.



