Nada mejor, a priori, para cerrar el verano y arrancar la temporada de fútbol que un doble partido entre FC Barcelona y Real Madrid, con un título como la Supercopa de España de por medio. Y la verdad es que en lo futbolístico hemos podido disfrutar de dos encuentros de lo más emocionantes e intensos que se recuerdan, sobre todo si se comparan con los múltiples y toscos enfrentamientos de finales de la temporada pasada.
Cierto es que el FC Barcelona ha llegado muy mermado físicamente a esta competición, con sus mejores jugadores faltos de entrenamiento, algo que se pudo percibir sobre todo en el primer enfrentamiento en el Santiago Bernabéu, pero en líneas generales, y a la espera de ver al Barça en un mejor estado de forma, parece que las diferencias entre unos y otros, siempre hablando de fútbol, se han reducido considerablemente. Lo cual tampoco ha variado en mucho el guión habitual, con victoria ajustada, y en los últimos compases del partido, a favor del FC Barcelona, logrando así su décima Supercopa de España.
Mención especial para Leo Messi, con tres goles en los dos partidos y un pase magistral en el gol de Iniesta en el Camp Nou. Un jugador de clase superior que, a falta de lograr algún título con la Selección Argentina, ya puede colocarse con todo merecimiento entre los cinco o diez mejores jugadores de todos los tiempos, según gustos claro. También destacar el debut oficial de Cesc Fábregas con la camiseta del FC Barcelona, el hijo pródigo que ha vuelto a casa para portar el 4 de Pep Guardiola, logrando su primer título ya como jugador azulgrana.
Es evidente no obstante que el Real Madrid, sin contar con muchas novedades en su equipo titular con respecto a la temporada pasada, se ha deshecho de sus complejos y ha sido capaz de desplegar su mejor juego, poniendo en serios aprietos constantemente al FC Barcelona, recurriendo casi siempre al buen fútbol para ello. Sorprende gratamente la recuperación de un jugador como Benzema, que ya el pasado año dio muestras de estar algo más centrado. Pero pese a todo el esfuerzo del equipo, no fue suficiente para vencer al FC Barcelona en ninguno de los dos encuentros.
La frustración de la derrota finalmente hizo mella en algunos jugadores del Real Madrid, como Marcelo, que con el partido del Camp Nou prácticamente acabándose, realizó una fea entrada sobre Cesc Fábregas, tras la que se desencadenó la enésima tangana entre jugadores de uno y otro equipo, dando lugar a imágenes rocambolescas y vergonzosas para este deporte.
Es normal que en situaciones de máxima competitividad los jugadores puedan llegar a perder los papeles, lo cual no lo justifica, pero lo que es lamentable es la actuación de un entrenador como Mourinho, quien no sólo no hizo nada por tratar de evitar la confrontación, como su homólogo Guardiola, sino que además agredió por la espalda a un compañero de profesión como Tito Vilanova, al cual además despreció en la posterior rueda de prensa, dando a entender que no lo conocía.
Personalmente, si yo fuera el actual entrenador del FC Barcelona, trataría de convencer a mis jugadores de dos cosas, la primera de ellas, impedir por todos los medios dar razones a los rivales para que les acusen de exagerar las faltas recibidas, obligarles a levantarse lo más rápido posible del suelo, siempre y cuando puedan claro, y la segunda, y quizás más importante, evitar entrar y caer en las provocaciones, provengan de quien provengan, ya sea el Real Madrid o el Alcoyano. Corrigiendo estas situaciones, estaríamos sin duda ante el mejor equipo de todos los tiempos, que futbolísticamente hablando ya lo es, pero en todos y cada uno de los aspectos del juego.
Por otra parte, si yo fuera entrenador del Real Madrid, o bien presentaba mi dimisión de manera irrevocable, por la tan lamentable imagen ofrecida, o bien hubiera aprovechado la rueda de prensa para disculpar un comportamiento que no tiene justificación posible. Del mismo modo instaría a mis jugadores a conservar la calma y sobre todo la sangre fría durante los partidos, sobre todo a tipos como Pepe, Sergio Ramos o Marcelo, en vez de alentarlos una y otra vez públicamente, alegando siempre que son muy buenos en lo que hacen.
Sea como fuere, al final, la excelencia de dos partidos impresionantes, sobre todo el segundo de ellos, acaba quedando empañada, sobre todo a nivel mediático, por la polémica, por los personajes y por los egos de sus entrenadores. El brillante fútbol de jugadores como Messi o Ronaldo, dos de los mejores del mundo, acaba siendo eclipsado por las entradas duras, las trifulcas y los puñetazos. Y tanta culpa tienen unos, los del Madrid por alimentarlo, como los otros, los del Barça por no hacer nada por evitarlo.
Y es que el Real Madrid y el FC Barcelona se necesitan tanto mutuamente, que hasta se empeñan en dar una mala imagen conjunta. Cosas del fútbol.