Productividad

Things para iPhone

Dentro de las muchas posibilidades que nos ofrece el iPhone y la gran variedad de aplicaciones que se han desarrollado a su alrededor en el App Store, destacan por su enorme utilidad todas aquellas orientadas a la gestión de tareas y la aplicación de métodos GTD (Getting Things Done). Pero como suele pasar en estos casos, ante tanta oferta de aplicaciones resulta realmente complicado decidirse por una o por otra.

Personalmente llevaba bastante tiempo persiguiendo una buena aplicación para la gestión de mis tareas diarias, y la verdad es que hasta la fecha he ido usando varias aplicaciones gratuitas, que por simples en algunos casos y limitadas en otros, no terminaban de convencerme del todo. Era el momento perfecto para dar el salto e invertir algunos euros en una aplicación que pudiera cubrir todas mis necesidades. Y la elegida, tras mucho delibrerar entre dos opciones, Things y ToDo, ha sido finalmente Things.

Nacida en sus inicios como una aplicación específica para Mac OS X, el punto fuerte de esta versión de Things adaptada para el iPhone es sin duda la gran capacidad de organización de las tareas mediante el uso de una jerarquía basada en áreas, proyectos y etiquetas. Adicionalmente para el control de las tareas a lo largo del tiempo Things incorpora, además de las típicas listas de hoy, siguientes y futuras, la capacidad de programar tareas automáticamente y de forma repetida.

Things para iPhone

En líneas generales lo bueno de Things, además de su sencilla interfaz gráfica, es que lleva al extremo la máxima planteada por David Allen en el método GTD, el hacer extremadamente fácil la clasificación, el control y la actualización de toda la información relacionada con las tareas que necesitamos hacer a lo largo del día. Un concepto que pese a parecer relativamente simple, al menos en la teoría, resulta complejo de trasladar de forma solvente a una aplicación para el iPhone.

Me gusta especialmente la idea de las áreas de responsabilidad, un nivel superior por encima de los proyectos y las propias tareas, con el que poder crear fácilmente focos de interés como el trabajo, el ocio o aspectos de índole personal Así los proyectos quedan relegados a un segundo plano mucho más concreto y efectivo, destinado en exclusiva a aglutinar tareas dependientes y relacionadas. Por último, mediante las etiquetas, podremos vincular por temática las tareas de los distintos proyectos o áreas que tengamos definidos, dotando a la aplicación de innumerables formas de organizar nuestra información.

En resumen, tras varios días de pruebas y configuraciones, Things me parece una aplicación realmente imprescindible si la intención principal es la de llevar un control detallado y exhaustivo de las tareas diarias, incluso diría que resulta ideal para gestionar pequeños proyectos, como por ejemplo un blog y sus tareas asociadas. En el aspecto de la interfaz de usuario resulta de lo más intuitiva y cómoda que he podido ver en este tipo de aplicaciones. Una compra que se rentabiliza desde el primer minuto. Things está disponible en el App Store a un precio de 7,99€.

¿Y vosotros, habéis utilizado alguna vez Things?. ¿Conocéis alguna otra aplicación de GTD interesante para el iPhone?. Como siempre espero vuestros comentarios.

Desde que me comprara el iPhone hace ya algunos meses tuve claro que mis desplazamientos con el transporte público iban a cambiar de forma sustancial. Y no sólo por el hecho de dejar atrás mi viejo Nokia 3220, y mi reproductor de Mp3, sino porque sabía que ante mi iba a tener nuevas y múltiples posibilidades de utilizar con mayor productividad y eficiencia parte del tiempo que pierdo a diario en metros y autobuses.

En realidad este nuevo escenario en el que me encuentro no es tanto mérito del dispositivo en si mismo, que también influye bastante, como de la posibilidad de disponer de un acceso a Internet de forma continuada, en cualquier lugar y en cualquier momento, siempre que la cobertura 3G lo permita. Lo cual es sin duda alguna la verdadera revolución del “invento”.

En mi caso la posibilidad de disponer de una conexión a Internet a través del iPhone me permite realizar actividades tan dispares como actualizar mi blog desde el metro o el autobús, consultar con mayor facilidad mi correo electrónico, intensificar el uso de redes sociales como Twitter, MySpace o Facebook, utilizar programas de mensajería gratuita, e incluso disfrutar de vídeos, música, juegos y otras formas de ocio.

Este breve post, realizado desde el metro de Valencia, es un buen ejemplo de ello.

Cuando el ordenador se convierte en nuestra principal herramienta de trabajo una de las primeras limitaciones con la que nos encontramos es el uso de un único monitor.

Una limitación que se vuelve realmente crítica si, como es mi caso, nos dedicamos al diseño gráfico y la creación de páginas web, ámbitos en donde se mezclan la edición de código HTML y CSS, con el tratamiento de imágenes.

La implantación de un segundo monitor se convierte en una solución realmente óptima, y hasta cierto punto necesaria, siendo además uno de los factores más determinantes y decisivos a la hora de mejorar la productividad en el trabajo.

Al principio, como en cada ocasión que se afronta un cambio, se necesita de un cierto periodo de adaptación. La elección adecuada de un programa para gestionar los dos escritorios de los que ahora dispondremos se convierte además en un factor realmente determinante.

No obstante ya desde el primer momento podemos comprobar las ventajas y virtudes de tener dos pantallas totalmente habilitadas para nuestro trabajo diario. En mi caso en concreto suelo utilizar uno de los dos monitores para la edición de código, el email y todas aquellas tareas en las que la presencia de textos es un punto común.

Por otro lado, el segundo monitor lo uso principalmente para todo aquello relacionado con el aspecto gráfico, como por ejemplo la edición de imagenes, la visualización de las páginas web que estoy editando o la creación de proyectos en FLASH.

En esencia la utilización de dos pantallas me permite dividir con exactitud aquellas tareas que se componen de dos partes claramente diferenciadas. Por ejemplo, mientras edito los CSS de un proyecto web en un monitor puedo observar con relativa rápidez los cambios que estoy efectuando en un navegador web ubicado en la otra pantalla, mejorando así ostensiblemente mi productividad en el día a día.