
Hace tiempo que quería comentar mis impresiones y experiencia de uso del
iOS 4 en el
iPhone 3G, las cuales de partida no son demasiado favorables. Contando con la premisa de que algunas de las funcionalidades del
iOS 4 están capadas para el
iPhone 3G, nos encontramos ante un software que, pese a funcionar perfectamente y aportar muchas mejoras interesantes, algunas de las cuales se han convertido en necesarias para mi, llega en ciertos momentos a perjudicar el rendimiento de un hardware para el que evidentemente no está del todo preparado. Tampoco se puede decir que no nos avisaron.
Lo gracioso del asunto es que los problemas de rendimiento en el
iPhone 3G no aparecen en los
iPhone 3GS con el
iOS 4 instalado, y con todas las opciones del software funcionando perfectamente como si de un
iPhone 4 se tratara. Algo que nos invita a pensar que desde
Apple quieren que los que todavía tenemos un
iPhone 3G nos vayamos haciendo a la idea de que tenemos que cambiar de terminal, nos guste o no. Y eso, venga de
Apple o de la compañía que venga, es una mala política para con sus clientes.
No se me mal interprete, el
iPhone 3G con
iOS 4 funciona, pero como digo pierde mucho en rendimiento. Sobre todo conforme van pasando las horas y se va incrementando su utilización. Algo que en principio no afecta demasiado al uso habitual que suelo hacer diariamente del
iPhone 3G, también porque uno al final se acaba acostumbrando a todo, pero si que resulta lo suficientemente frustrante en determinados momentos como para que uno acabe pensando seriamente la opción de volver al
iOS 3, que es el que si está totalmente optimizado para este terminal.
Para que os hagáis una idea, los factores más notables de la caída de rendimiento en el
iPhone 3G serían, una acumulación de pequeños retrasos a la hora de cargar las aplicaciones, puesto que ya no cargan con la frescura que lo hacían con el anterior sistema operativo, un retraso considerable en las alertas sonoras de las notificaciones, ahora existe un lapso de tiempo entre la vibración del teléfono y la emisión del sonido que antes no existía, y la proliferación de aplicaciones que deciden suspender su ejecución con mayor frecuencia de lo que lo hacían anteriormente.
No hay nada perfecto, desde luego, pero se supone que en las últimas revisiones del
iOS 4, muchos de estos problemas se habrían corregido o solventado, aunque la verdad es que yo no he notado ninguna mejoría destacable. Como digo, se puede convivir perfectamente con el problema, pero no deja de resultar algo paradójico que siendo precisamente su interfaz y su sistema operativo uno de los puntos fuertes del
iPhone no hayan podido o querido tener algo más de cuidado con los viejos usuarios de terminales como el
iPhone 3G, el cual recordemos se comenzó a comercializar hace tan sólo 2 años.
A los que tenéis un
iPhone 3G con
iOS 4, ¿qué tal os va vuestro terminal a nivel de rendimiento?.