Sé que puedo parecer muy crítico con las redes sociales, pero tengo mis motivos. De partida porque conceptualmente creo que mi papel como usuario de Internet se está empezando a asemejar cada vez más al de un pez. Sí, un pez, tratando por todos los medios de evitar morder el anzuelo y luchando por no ser arrastrado en masa junto a otros peces cazados de improviso por una de esas voraces redes sociales.
No alcanzo a entender la notoriedad excesiva que están ejerciendo actualmente en Internet. Se han convertido en la última moda, el último juguete en manos de los emprendedores, quienes han puesto ahora sus vistas en atrapar a cuantos más incautos mejor. En un breve plazo de tiempo, visto el éxito de experimentos a priori razonables y originales como MySpace o Facebook, vamos a asistir a la explosión descontrolada de cientos de nuevas redes sociales. Tiempo al tiempo.
No me resulta para nada práctico ni recomendable el tener que aportar ni mis datos, ni dedicar mi tiempo, a cada una de las empresas, repito, empresas, que se encuentran detrás de estás nuevas redes sociales. Su misión, muy respetable eso sí, no es otra que la de captar cuantos más usuarios mejor. ¿He dicho usuarios?, quería decir peces. Peces que una vez que han sido capturados y convencidos de las bondades de la red social a la que pertenecen se encargan de llamar e invitar a otros peces para que la usen, para que la disfruten, para que participen también de ella.
Una vez ya se dispone de la suficiente masa crítica de usuarios, solo queda especular con la publicidad online, con los acuerdos alcanzados con los partners o con la siempre recurrente inclusión de cuotas de inscripción para acceder a la totalidad de los contenidos. Las oportunidades son muchas y los modelos de negocio a aplicar también. Los peces, ingenuos e inconscientes, pican sin más, sin tener siquiera la sensación de que son la parte más importante del negocio, la clave esencial de las redes sociales.
Somos convencidos estúpidamente de que si no has creado tu perfil en Facebook no estás en Internet, de que si tu grupo no tiene un MySpace jamás triunfarás en el mundo de la música, de que si quieres que vean tus fotos las cuelges en Flickr, de que hagas lo que hagas siempre podrás encontrar gente afín a tí en tal o cual sitio y que siempre habrá algún lugar donde poder añadir e invitar a todos tus amigos.
No creo en las redes sociales básicamente porque Internet ya es en sí mismo una gran red social. Por lo que tratar de aglutinar, controlar y homogeneizar a los usuarios que por ella pululan, me parece demasiado pretencioso, y más cuando lo que se pretende es sacar un gran y suculento beneficio de ello. No discuto, ni pongo en tela de juicio, la utilidad de muchas de estas redes sociales, pero lo que sí que me cuestiono es si todo el que las usa, activamente o no, es consciente de que se están beneficiando de nuestras propias inquietudes, nuestro círculo de contactos y nuestras aportaciones personales.
¿Y a vosotros, qué os parecen las redes sociales?
Este post fue publicado el pasado 20 de noviembre del 2008 a las 22:37 en las categorías Redes Sociales. Puedes seguir los comentarios de este post através del RSS. También puedes dejar aquí tu comentario, o hacer un trackback desde tu propio blog.



