Enrique Bunbury siempre ha sido un personaje dual, excéntrico, carismático, polémico, controvertido, admirado, odiado y en algunas ocasiones amado, pero si algo hay que destacar de él, es el haber luchado constantemente por tratar de separar su faceta como artista de su vida privada. Cuando se sube a un escenario, cuando ofrece una entrevista, cuando nos sorprende con un nuevo disco, es al Enrique Bunbury artista al que hemos de juzgar, criticar o alabar. El otro Enrique, la persona, el individuo de carne y hueso, se lo guarda para él mismo y sus más allegados, o al menos eso es lo que siempre trata de decirnos.
Por eso resulta realmente sorprendente que una figura como la suya, tan claramente volcada y apasionada en esto de la industria musical, genere polémicas, discusiones y titulares de prensa más por sus equivocaciones que por sus aciertos, más por su personaje que por sus méritos. La última sonada han sido las acusaciones de plagio, reproches por haber absorbido frases del poeta Pedro Casariego, como la que da nombre a su primer single, El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás.
Resulta preocupante como situaciones así se critican hoy en día, cuando la realidad es que mentar el plagio para definir algo así, en la era de Internet, son palabras mayores. Enrique Bunbury como mucho ha tomado prestado, y sin consentimiento previo, algunas de las frases que más le han llamado la atención de Casariego, pero no solo del poeta, sino de medio mundo, como bien reconoce en su comunicado de prensa. La inspiración, la copia y el plagio, son el eterno caballo de batalla de los artistas, y a la vez una de las pocas cosas que los unen. A todos. Sin distinción alguna. En cierto modo es cómico que precisamente sea sobre él, Enrique Bunbury, sobre el que recaigan siempre las mayores críticas.
Lo único reprochable al artista sea la suficiencia de haberse apropiado de la frase, que por otro lado le describe perfectamente, sin siquiera mentar al autor real de esa sutil conjunción de palabras, y aún así esto último resulta muy cuestionable. Pero igual hacer algo así le llevaría a tener que reconocer que varias de sus letras, sus frases, esas que le distinguen como uno de los mejores letristas de nuestro país, la mayoría procedan de boca de otros que las pronunciaron antes que él.
Es el peso de la fama, del haber cumplido con creces los sueños de juventud, de haberse convertido en una de las mayores estrellas de Rock que ha dado esta piel de toro. Un compromiso que Enrique Bunbury siempre ha estado dispuesto a aceptar y que ha sabido llevar adelante, a pesar de las críticas, a pesar de los desencuentros, a pesar del glorioso pasado que un día decidió dejar atrás. Por eso ahora vuelve más fuerte que nunca, con el Rock por bandera, demostrándonos que realmente él es El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás.
Banda | Enrique Bunbury
Este post fue publicado el pasado 5 de octubre del 2008 a las 18:59 en las categorías Música. Puedes seguir los comentarios de este post através del RSS. También puedes dejar aquí tu comentario, o hacer un trackback desde tu propio blog.



