Por si no hubiera bastante con servicios de música tipo Last.fm, Yes.fm o Deezer, entre otros, a lo largo de esta tercera semana de enero se ha unido un nuevo competidor a esta lista de aplicaciones orientadas a la difusión de música bajo demanda. El nombre elegido, Spotify, y las reacciones a su versión beta no se han hecho esperar en la Red.
Personalmente llevo ya dos días disfrutando del las bondades y virtudes de esta nueva aplicación, y la verdad es que hasta el momento es la que más me ha convencido, con diferencia. Quizás sea el simple efecto de la novedad, pero si ha de compararse a servicios como Last.fm, con el que comparte más de una similitud, nos daremos cuenta de ciertos aspectos interesantes.
Para poder usar Spotify, todavía en su fase beta, bastará con descargar la aplicación desde su web y solicitar una invitación para poder obtener gratis una cuenta de usuario. También existe la opción de suscribirse al servicio pagando una cuota mensual. Una vez obtenida nuestra cuenta, sólo queda ejecutar la aplicación y buscar, en un entorno realmente fácil e intuitivo, el artista, canción o disco que queramos escuchar. Tan sencillo y simple como eso.
El catálogo de discos y canciones online que poseen actualmente es bastante amplio y sobre todo variado, si bien resulta realmente fácil notar ciertas e importantes ausencias. Sirvan los ejemplos de Pink Floyd o Led Zeppelin, bandas de las cuales a día de hoy todavía no es posible escuchar nada. Pero que no cunda el pánico.
Lo que más destacaría, sin duda alguna, es lo orientado del servicio que ofrecen. Si bien Last.fm posee alguna que otra característica propia de una Red Social, por su parte desde Spotify parecen querer centrarse única y exclusivamente en ofrecer al usuario un completo reproductor totalmente a disposición, con el que poder disfrutar de su catálogo de canciones.
Algo que a mí, me ha parecido todo un acierto. Cosas tan aparentemente simples como poder detener o parar la reproducción de una lista de Radio, avanzar o retroceder en la reproducción de un álbum, poder buscar directamente una canción y escucharla sin tener que abrir o crear un Playlist, como ocurre por ejemplo en Deezer o en Last.fm
En definitiva, y para los que todavía no lo sepan, Spotify se está convertido en la verdadera sensación de este 2009 que acaba de comenzar. Yo de momento, voy a seguir utilizándolo, a la espera de que pronto estén disponibles discos tan emblemáticos y fundamentales como el Dark Side Of The Moon (1973) o el Led Zeppelin IV (1971).
De momento me conformo con escuchar a todo trapo el Disraeli Gears (1967) de Cream…
¿Y a vosotros, qué os parece Spotify?
Web | Spotify
Este post fue publicado el pasado 15 de enero del 2009 a las 22:15 en las categorías Internet, Música. Puedes seguir los comentarios de este post através del RSS. También puedes dejar aquí tu comentario, o hacer un trackback desde tu propio blog.




[...] que poseemos una cuenta gratuita. Y sigo pensando lo mismo que ya comenté hace unos meses, la gran virtud de Spotify es su sencillez y la posibilidad de que lo controlemos a nuestro [...]