Bandas

Debo confesar que, cuando se escribe habitualmente sobre música, uno siempre espera toparse con discos que, salidos prácticamente de la nada, logran transmitir un cúmulo de sensaciones difíciles de describir. Así, siempre bajo mi humilde opinión y perspectiva, el primer larga duración de los californianos Crystal Antlers, por título Tentacles (2009), puede considerarse perfectamente como uno de esos trabajos indescriptibles, llenos de emotividad y talento, plagados de matices y sonoridades abruptas.

Tentacles

Se da además la curiosa circunstancia de que Tentacles (2009) fue el último disco lanzado por la mítica discográfica Touch and Go Records, antes de anunciar que dejaban a un lado la publicación de nuevos álbumes a causa, como no podía ser de otra forma, de la incipiente crisis económica mundial. Así, con ese amargo sabor a despedida, los de Long Beach facturaron un disco en el que se combinan elementos tan dispares como la psicodelia, el screamo, el garage y el indie, formando un cóctel a medio camino entre lo explosivo y lo innovador.

Es por ello por lo que, ante la perspectiva del lanzamiento de un nuevo álbum, Two-Way Mirror (2011), que finalmente fue publicado el pasado 12 de julio a través de Recreation Ltd., el que aquí escribe esperaba ingenuamente una nueva dosis de lo ofrecido años antes. Pero las urgencias del indie rock, y de toda la música actual supongo, llevan a las bandas a la necesidad de buscar un compromiso entre su esencia y el mainstream, entre la integridad y las masas, entre lo ecléctico y lo comercial.

Crystal Antlers

Tiempo tienen Crystal Antlers para hacer lo que les venga en gana en el futuro, pero aunque me gustaría equivocarme, parece que por lo escuchado en su segundo trabajo, se van a ir alejando paulatinamente de la excelencia de Tentacles (2009) para abrazar sonidos más convencionales. Pero lo que nadie les va a quitar ya a los californianos es el mérito de haber lanzado uno de los mejores debuts que recuerdo. Una verdadera joya entre mi colección de discos que sin duda os recomiendo escuchar.

Hay algunas bandas, todavía de corta trayectoria, que vienen pisando muy fuerte, y que con apenas uno o dos discos en el mercado son ya capaces de acaparar las portadas de los medios como el nuestro. Son una joven camada de amantes del Rock a los que la diosa fortuna les está sonriendo, otorgándoles tanto el don del talento como el de una creciente popularidad.

5. The Parlor Mob.
Unos auténticos desconocidos en nuestro país, pero sin duda una de las bandas más especiales y eclécticas que han aparecido en los últimos tiempos de la mano, como suele ser habitual, de Roadrunner Records. Su disco de debut, And You Were A Crow (2008),  es una verdadera delicia que conviene disfrutar con calma y sosiego. Sus virtudes, el haberse arriesgado a recuperar con buen gusto las esencias más amplias de la música facturada en los 70′s. Sin aditivos ni conservantes.

4. Rose Hill Drive.
Ellos fueron uno de los primeros grandes descubrimientos que realizamos en nuestro anterior Magazine. Un trío sin complejos, adoradores de todo lo que huela a Rock. Su primer larga duración, Rose Hill Drive (2006), fue todo un vendaval de sensaciones varias. Su segundo álbum, Moon Is The New Earth (2008), también tiene sus momentos, si bien anda un poco lejos de lo que ofrecieron con su debut. Aunque donde sin alguna duda la banda se crece es encima del escenario. Los hermanos Sproul tienen uno de los mejores directos que hemos visto en mucho tiempo. Un power trio de los de la vieja escuela.

3. Black Stone Cherry.
Son un caso bastante similar al de Rose Hill Drive, aunque las cotas de popularidad que disfrutan los de Kentucky ya la querrían para si los de Colorado. Su disco homónimo, Black Stone Cherry (2006), editado también por Roadrunner Records, es de los mejores trabajos que se facturaron ese año. Con su segundo intento, Folklore And Superstition (2008), han bajado un poco el listón, pero ya se encargan ellos de subirlo con sus actuaciones en directo. Contundencia y tributo a los clásicos son sus señas de identidad, todo ello asentado en su juventud y su particular sonido.

2. Airbourne.
Ya tuvimos aquí algunas buenas palabras para ellos. Herederos legítimos del legado de AC/DC, los australianos pusieron a saltar a medio mundo con su sonido Hard Rock, muy clásico pero ciertamente efectivo. Lo plasmado en su Runnin’ Wild (2007), merece de largo el hecho de que este trabajo haya sido elegido en varios medios como el disco del año. Motivos para ello desde luego no faltan. Veremos que nos ofrecerán en el futuro en su esperadísimo No Guts, No Glory (2010).

1. Wolfmother.
Otros australianos que han roto moldes. Tiempo ha tenido la banda que lidera Stockdale para triunfar, morir, renacer de las cenizas y volver a triunfar de nuevo. Su música habla por si sola y es su mejor carta de presentación. ¿Quién no conoce su éxito Woman?. Recientemente han vuelto a la carga con Cosmic Egg (2009), pero su primer disco de estudio homónimo, Wolfmother (2005), sentó las bases de un nuevo renacer del Rock de raíces añejas. Todo lo bueno que se diga de ellos es poco.

Post extraído de mi Blog personal en Todas Las Novedades.
(Puedes leerlo aquí)

Hoy he amanecido con la triste noticia de que Gorio Torres, un excelente batería que ha pasado por bandas tan añoradas y relevantes en la ciudad de Valencia como Ambuka Doral, Maledicta o Noir, ha decidido abandonar Wicked Article, el proyecto en el que actualmente participaba.

Sin entrar en detalles, ni buscando urgar en las posibles causas de este inesperado adios, la realidad es que noticias de este tipo no son para nada de mi agrado, sobre todo cuando tienen que ver con bandas con las que he compartido y comparto algo más que buenos directos y canciones realmente brillantes.

No obstante la vida sigue, por lo que Wicked Article ya se han puesto manos a la obra para seguir adelante con el proyecto a pesar de las adversidades. Lo principal para ellos ahora es dar con un nuevo batería y continuar ofreciendo sobre los escenarios aquello que mejor saben hacer, Rock con mayúsculas.

Así que si eres un apasionado de las baquetas, te gusta el Rock, vives en la provincia de Valencia y quieres hacer una prueba con una grandísima y experimentada banda no tienes más que ponerte en contacto con ellos a través de su página web o de su MySpace.

Web | Wicked Article

MySpace | Wicked Article

Se positivamente que Vane me va a matar cuando lea estas líneas, pues realmente ella es mucho más fanática del pelirrojo de Seattle de lo que yo seré jamás. No obstante, mientras suena de fondo su Bubblegum (2004), he de reconocer que la trayectoria de Mark Lanegan, tanto en solitario como al frente de Screaming Trees es sencillamente brillante y exquisita. Por eso en el día de su 44 cumpleaños es más que necesario y obligado realizar este breve homenaje a uno de los artistas más personales que ha dado la escena Grunge.

A mi juicio, Mark Lanegan es sin duda el gran tapado de la generación de Seattle. Quiero pensar que es porque en Screaming Trees, cuya trayectoria dio comienzo ya en 1985, el peso de los hermanos Conner, tanto en cuanto a liderazgo como a kilos se refiere, provocaba que la banda se orientará más hacia el Rock Psicodélico y el Pop. Pero ya cuando Mark Lanegan consiguió por fin empezar a volar en solitario, con la ayuda de Kurt Cobain y Krist Novoselic, el pelirrojo comenzó a dar muestras de su enorme talento y de su portentosa voz, ajustándola a la perfección a unas melodías mucho más relajadas y adecuadas a su particular tonalidad grave.

Mito vivo del Grunge, esencia de cronner, actualmente un icono Indie, y siempre un colaborador de lujo, Mark Lanegan es sin duda un superviviente. Su voz, curtida por el wishky y el tabaco, son su mejor virtud y su mayor talento. Algo que ha sabido explotar con acierto y con sabiduria allá por donde ha dejado su rastro. De hecho creo que recientemente descubrí su participación en el segundo disco en solitario de Jerry Cantrell, haciendo segundas voces en el tema Gone, pero no he podido confirmarlo. (Si alguien sabe algo que lo diga, este es el lugar).

Lo que sorprende es verlo totalmente estático en directo, como si la cosa no fuera con él. Y es que en realidad con su voz se sobra y se basta para llenar un escenario. Así ocurrió por ejemplo en su actuación con The Gutter Twins en el pasado ARF 08. Eso sí, nunca penséis que se separará de su micrófono o que sonreirá lo más mínimo. Un hombre de hielo que, a mi parecer, rinde mucho mejor en sus discos, pero que en los directos, siempre está a la altura de lo que se puede esperar de él.

Mis respetos más sinceros para Mr. Mark Lanegan,
un verdadero maestro de la elegancia y la melodía.

Banda | Mark Lanegan

Para los que no lo sepan, mi nick TheDrawback, viene de lejos. En concreto fue el nombre que elegí para mi primer proyecto en solitario en el mundo de la música, Drawback, o lo que viene a ser lo mismo Inconveniente.

Los Mtv Unplugged de mitos como Pearl Jam, Nirvana o Alice In Chains, fueron sin duda el mejor exponente de un sonido con el que me involucre de una forma intensa. Mis necesidades vitales me llevaron a crear mi propio personaje, con el que dar rienda suelta a mis inquietudes musicales. Unas inquietudes nacidas bajo el amparo del sonido Grunge más acústico, desgarrador e intimista, pero también de los pocos elegidos que supieron continuar su legado. Bandas que pasaron a engrosar el denominado movimiento Post Grunge.

Hoy, varios años después de mis últimas actuaciones, y tras dejar la guitarra a un lado, suena Angel Eyes en mi reproductor de mp3, un tema de Jerry Cantrell, incluido en su segundo álbum en solitario Degradation Trip (2002). No puedo evitar esbozar una sonrisa al escucharlo. Ahí está de nuevo, el sonido, la esencia, el sentimiento, la necesidad, todo lo que me llevo un buen día a empezar a componer y a rasgar mi guitarra acústica.

Vuelven de nuevo a flocrecer las viejas sensaciones que pensé que había guardado por siempre en un cajón bajo llave. Todo ello por culpa de ese sonido tan definido, tan bien interpretado en su vertiente acústica por bandas como Nirvana, Alice In Chains, Days Of The New, Godsmack y que, por supuesto, tan bien ha sabido reflejar el propio Jerry Cantrell en sus dos trabajos.

Pinceladas de intimismo, de emoción, de sentimientos, de melancolía, de esperanza, todo ello con la simplicidad de una voz y una guitarra acústica, con los adornos del bajo y la batería, con la consciencia de lo realmente esencial. Jerry Cantrell y su Angel Eyes me han hecho sentir de nuevo la necesidad de hacer música.

Banda | Jerry Cantrell