Si decimos que Back To Black (2006) es uno de los álbums más impactantes, inteligentes, redondos y sorprendentes que se ha publicado en los últimos cinco años, no creemos que nadie se lleve las manos a la cabeza tras leerlo. Es más, estoy totalmente convencido de que habrá mucha gente que esté dispuesta a corroborar esta impresión.
La figura de Amy Winehouse ha dinamitado el mundo de la música, sobre todo ese que se hace denominar como mainstream. Ha copado las listas de ventas durante semanas, ha vendido millones de copias y todos presagiaban de ella una trayectoria exitosa y fulgurante. Con Back To Black (2006) además ha logrado rescatar los viejos valores del Rock, el Blues, el Soul y el Jazz, y colocar un sonido añejo de nuevo en la cresta de la ola.
Pero viéndola actuar en las Live BBC 1 Sessions del 2007 parece que hay algo que no acaba de encajar del todo. Vane se apresuraba a decir que pecaba de ser excesivamente lineal en su melodía y sobre todo que las canciones se volvían aburridas ya que no aportaban nada nuevo respecto a la anterior. Y la verdad es que falta de razón no tenía.
Lo peor de todo se percibía en la propia Amy Winehouse, y no, no era su apariencia, por aquel entonces todavía lucia un aspecto relativamente normal, era más bien su dejadez, su indiferencia, su falta de emotividad, sus robóticos movimientos y aspavientos. Una actitud distante y fría que solo lograba romperse cuando el público la aplaudía entre tema y tema. Algo que parecía recibir con cierto agrado y un apice de entusiasmo.
Se la veía sumida en esa apatía tan típica de aquel que no parece estar disfrutando de lo que esta haciendo. Un síndrome aparentemente habitual entre muchos de los artistas que alcanzan el estrellato y la fama, pero que observan con preocupación como ese cambio no les ha servido para mejorar en sus respectivas vidas. Sumidos en sus propias contradicciones, en sus fobias y sus demonios personales.
Con el fantasma de las sustancias prohibidas y el alcohol sobrevolándoles continuamente, al final prácticamente todos acaban por dejarse arrastrar, por dejarse llevar sin más. Para acabar con sus vidas deambulando por los escenarios, sin apenas brillo en los ojos, más ausentes y taciturnos que vivos. En aquella sesión de la BBC 1 a Amy Winehouse ya se le comenzaba a percibir algunos de estos indicios, esos detalles sutiles que pasan desapercibidos a simple vista.
Banda | Amy Winehouse
Este post fue publicado el pasado 21 de diciembre del 2008 a las 23:17 en las categorías Bandas. Puedes seguir los comentarios de este post através del RSS. También puedes dejar aquí tu comentario, o hacer un trackback desde tu propio blog.



