Videojuegos



Comandante Shepard



Max Payne

Diablo III

Podría decirse que los que en su momento jugamos a Diablo y Diablo II, hace ya algo más de 10 años, hemos estado sufriendo una espera exagerada y en cierto modo innecesaria para poder disfrutar por fin de Diablo III, la continuación natural de la que ha sido una de las mejores sagas de videojuegos que se han hecho para PC.

Y digo ha sido porque Diablo III está lleno de luces y sombras, de matices sutiles y aspectos no muy cuidados que lo alejan de la magia y el impacto de sus predecesores. Lo cual no quita para que los que hemos jugado a alguno de los títulos de la saga con anterioridad podamos reconocer fácilmente varios elementos que se han mantenido intactos a pesar de los años. Confieso que llevo apenas unas 5 horas de juego a mis espaldas, pero las sensaciones, buenas o malas, se hacen palpables desde el primer instante.

Diablo III

Lo primero que me llama la atención es la particular similitud y cierto paralelismo que existe entre Diablo III y Torchlight, cuya nueva entrega veremos bastante pronto. Es verdad que el grueso del grupo de desarrolladores de Diablo y Diablo II se encuentran ahora tras el nuevo proyecto de Runic Games, pero aún así no deja de sorprenderme que haya algunos aspectos en Diablo III que se han podido ver, y sobre todo escuchar, antes en Torchlight. Hablo de detalles ínfimos que los que hayáis jugado a ambos juegos seguro que también habréis detectado ya.

Por lo demás no se puede decir que Diablo III me esté decepcionando en absoluto, hay cosas que a uno nunca le van a dejar de gustar, pero si es cierto que tras lo dilatado de la espera desde Diablo II personalmente esperaba algo más. No es cuestión de volver a inventar tampoco nada, y menos tratándose de Blizzard, pero limitarse a aumentar la lista de personajes y apostarlo todo al modo online a costa de perder cierta parte del carisma de las dos primeras entregas, me parece insuficiente sobre todo teniendo en cuenta la expectación generada.

Diablo II

Diablo III no logra superar a sus predecesores en nada, más allá de los aspectos gráficos mejorados por la evolución tecnológica de estos años, si bien hay que agradecer que conserve intacta toda la jugabilidad de la saga y el aspecto visual de los menús de inventarios. Pero por ejemplo echo mucho a faltar, no os imagináis cuanto, detalles como una mayor presencia de la tipografía de estilo gótico que ha acompañado siempre a Diablo, así como un mayor carisma en los personajes de la historia, que por excesivamente animados parecen aún más irreales de lo que ya son.

Diablo III

Creo que habrá que esperar a la llegada de Torchlight 2 para saber realmente a que nivel se encuentra este Diablo III, pero mi primera impresión es que si bien mantiene el tipo frente a la comparación con Torchlight queda algo lejos a lo expuesto en Diablo y, sobre todo, en Diablo II, lo cual no es ni bueno ni malo, simplemente diferente por lo inesperado.

¿A vosotros que os parece Diablo III?.

07
mar 12


PSOne



Max Payne 3