Amy Winehouse, la polémica cantante británica mundialmente conocida por algunas de las canciones de su disco Back To Black (2006), aparecía muerta el pasado sábado en su domicilio del barrio londinense de Candem. Se daba la morbosa circunstancia de que la artista, la cual apenas unas semanas atrás había tenido que cancelar su última gira europea tras un bochornoso concierto en Belgrado, en el que acabó siendo abucheada por su público, contaba con la edad maldita de 27 años.
Con dos brillantes discos a sus espaldas, Frank (2003) y Back To Black (2006), una carrera marcada por los excesos con el alcohol y las drogas y un carisma arrollador tanto por su imagen como por su tremenda voz, la Diva del Soul ha pasado a engrosar, tras su trágica muerte, las filas del Club de los 27, en donde se encuentran los nombres de ilustres vocalistas y músicos que, como Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Alan Wilson, Kristen Pfaff o Kurt Cobain, perecerían a los 27 años.








