Arsenal FC

Cesc Fábregas

Aunque todavía no se ha hecho oficial el pase del capitán del Arsenal al Barça, parece que la operación se puede dar ya totalmente por cerrada. Así, tras varios años de especulaciones, rumores y duras negociaciones, finalmente la llegada de Cesc Fábregas al FC Barcelona es un hecho. El montante del traspaso, 40 millones de euros entre fijos, variables y parte del salario del jugador, ha sido precisamente motivo de una nueva y dura negociación. Pero todo ha sido distinto en esta vez, a diferencia de anteriores veranos, y Cesc podrá vestir por fin la camiseta del Barça, el equipo que le vió crecer como jugador antes de marcharse a Londres.

En el aspecto más técnico, creo que Cesc verá drásticamente reducido su nivel de juego habitual en el Barça, al menos en los próximos años. Y es que con la presencia de Xavi e Iniesta por delante en la rotación, su rol va a cambiar mucho con respecto a lo que sucedía en el Arsenal, donde poco menos que era el eje central de todo el juego del equipo londinense, además de ser su capitán. Así pues, Cesc tendrá que adaptarse a la jerarquía y filosofía del equipo, algo que ya conoce bien, perderá galones y protagonismo, cambiará incluso su disposición en el campo y seguramente no siempre tendrá presencia en el equipo títular. Riesgo que parece dispuesto a asumir en virtud de lograr el mayor número posible de títulos en su carrera, los cuales nunca llegaron en el Arsenal.

No obstante creo que en dos o tres años, coincidiendo con el declive u ocaso de Xavi Hernández, porque los años no perdonan a nadie y menos a los fútbolistas, es posible que podamos ver al Cesc Fábregas de sus mejores días en el Arsenal. Eso siempre y cuando las lesiones, sobre todo de tipo muscular, le respeten, algo que le ha quitado cierta brillantez a sus fantásticos años en el Arsenal. Esperemos que en el Barça pueda recuperar pronto su mejor nivel, algo que agradeceremos todos aquellos a los que nos gusta el buen fútbol.



Cesc Fábregas



Cesc Fábregas

Con una filosofía de juego basada en el toque y una plantilla plagada de jóvenes promesas del fútbol mundial, Arsène Wenger sigue alimentando la ilusión de muchos seguidores del Arsenal FC y aficionados de la Premier League en general. Pero en el fútbol, como en la vida misma, no basta con las buenas intenciones.

Así, en las dos últimas semanas el Arsenal ha sido apeado de 3 de las 4 competiciones en las que se encontraba inmerso, pese al buen juego que lleva desplegando este año y que les sitúan, todavía, como uno de los máximos aspirantes para llevarse la Premier League.

El primer varapalo vino en la final de la Carling Cup, con una derrota poco halagüeña ante el Birmingham, un equipo claramente inferior al Arsenal. Pocos días después los de Wenger dirían adiós a la Champions League, en su visita al Camp Nou, donde el Barça fue el único equipo sobre el campo, polémicas arbitrales al margen.

Hoy, los chicos de Wenger se enfrentaban al Manchester United por una plaza en las semifinales de la FA Cup, y tampoco ha habido excesiva suerte. A pesar incluso de que no ha sido, ni mucho menos, uno de los mejores partidos del Manchester United en Old Trafford.

Ahora ya sólo les queda pelear por la Premier League.

Sigo algo sorprendido por cómo transcurrió el partido que anoche enfrentó en el Camp Nou al FC Barcelona y al Asenal FC, sobre todo en relación al planteamiento defensivo con el que Arsène Wenger quiso hacer frente al equipo de Guardiola.

Me sorprende, y en cierto modo también me decepciona, porque siempre se ha tenido a Wenger por un entrenador que gusta del fútbol vistoso, alegre y de toque, algo que siempre ha acompañado a su Arsenal. Pero en esta ocasión, a diferencia del partido de ida, parece que ha optado por cerrarse atrás, pretendiendo emular a Mourinho y su Inter del pasado año, renunciando así al juego habitual de su equipo.

Visto con la distancia que da la televisión, la propuesta planteada por el Asenal me parece de equipo pequeño, que conoce sus limitaciones, que se siente inferior al Barcelona, convirtiendo el partido en una simple defensa de la renta lograda en Londres. Por momentos es cierto que supieron contener el empuje del equipo de Guardiola, merced a una línea defensiva muy adelantada, pero el invento duró lo que a Messi le costó hacer una genialidad de las suyas.

El resultado final, polémicas arbitrales al margen y con el lamentable berrinche posterior de Wenger mediante, me parece tremendamente justo se mire por donde se mire, sobre todo teniendo en cuenta el buen juego del Barça tanto en Londres como en el Camp Nou. Un equipo fiel a su filosofía de juego, incapaz de renunciar a su estilo, tenga delante el rival que tenga.

¿Qué os ha parecido el partido entre el FC Barcelona y el Arsenal FC?.