Connotaciones

11
sep 07

Ecos del pasado que resuenan cada vez más lejanos…

“Jamás se llegan a estrenar las obras que no se quieren ni empezar…
Así nunca hay finales, ni felices, ni tristes… Así tampoco hay vida…
Ni siquiera ensayos, ni proyectos, ni ilusiones, ni sueños… No hay nada…
Nada en lo que creer ya, nada… Solo tú…”

Los días pasan y mis queridas connotaciones, aunque siguen latentes, duermen placidamente en este periodo estival.

Quizás nunca jamás he sabido aprovechar bien mi tiempo…

Por ello hoy rescato algunos parrafos del terrible pasado…

“Siento a veces como si las palabras rotas que encierran el mal en mi interior, quieran ahora gritar al cielo y le pidan, le exigan una respuesta certera. Los nuevos caminos que se abren ante nosotros forman quiebros en la tierra de la libertad, son la senda que nos guiara a una nueva luz, a un nuevo sol que nos iluminara sin cegarnos.

Es dificil creer que todo esta ya premeditado, que cada paso lleva a un lugar marcado, pero la realidad es que desconocemos tanto de nostros mismos como de nuestro destino. Quizas los viajes a la nada nos den la respuesta mas acertada a una pregunta desconocida, pero atesorar esa inquietud ya no sirve como antes, ni siquiera para obtener una simple foto.

Disfrutar a la luz de las velas de la tension acumulada, del deseo desbocado ya no es solo sueño, fue real, fue sincero, fue buscado y a la vez encontrado, pero se perdera en el recuerdo. Como tantos sentimientos nos asaltan cada dia y se quedan ahi, en el camino quebrado, en esa nueva via que tan solo nos lleva a desatar ese cumulo oculto de bajas pasiones. Los velos han caido, las ilusiones han pasado a ser parte de nuestra mas cotidiana realidad, ya solo queda pues escribir y esperar, saber mi niña, saber cual es tu verdad!”

Desde el principio de los tiempos, las motivaciones que han llevado al ser humano a avanzar, a mejorar, a evolucionar, son tan misteriosas como inciertas. Unos persiguen la notoriedad, otros el reconocimiento, algunos inlcuso el querer ser ignorados, pero pocos son los que se limitan a arrastrar los pies por este mundo sin más.

Siempre andamos trás algo, a la búsqueda de una nueva emoción, de un descubrimiento nuevo, de algo que nos haga convulsionar. Y lo peor es que es esta una necesidad tan grande e inherente a nuestra condicion humana que hasta en ocasiones notamos que nos falta el aire cuando nuestra vida se estanca en la tediosa rutina.

Cuando compartes tu vida dia a dia, hora a hora, minuto a minuto con una persona, compartes también esos dias angostos en los que ya no queda aire, en los que tan solo hay que esperar a la lluvia. Pero por suerte te embarcas también en un precioso viaje del que hay que aprovechar cada segundo, alimentando lo sueños, creando ilusiones, compartiendolo todo, desde los detalles más efímeros e irrelevantes, hasta los grandes y costosos proyectos.

Asi que por fortuna he de reconocer que poseo una vida muy bien compartida, rebosante de ilusionantes proyectos comunes, plena de cantidades enormes de deseos y sueños por cumplir, en la que incluso se puede respirar aun cuando parece que falta el aire.

Lo malo de tener un blog es que exige cierto compromiso con la causa, y muchas veces escribir se convierte en una tarea ardua y farragosa. Con la vida que llevamos hoy en día se torna realmente complicado poder sacar algo de tiempo para dejar unas cuantas frases perdidas por el ciber espacio. Ya se sabe, un trabajo a jornada completa, con sus cuarenta interminables horas delante de un ordenador, creando y dando forma a las paginas web que me asignan en la empresa en la que me encuentro como becario en practicas. Ocho horas diarias que parecen no querer acabarse nunca. Como para luego llegar a casa y ponerme delante del ordenador de nuevo y hacer el esfuerzo de estrujar mi mente en busca de algo interesante que poder contar.

Pero la ausencia de entradas esta vez se ha debido a unas cortas pero merecidas vacaciones, y no a la falta de interés por alimentar este blog que hace poco inicie. ¿Y que mejor manera de aprovechar ese tiempo de esparcimiento que viajar la ciudad de la luz?

Abro uno de los debates que más controversia puede estar creando entre la gente de mi generación. Ya que se trata de una diatriba que percibo en cada conversación que mantengo con gente afín a mí, con las mismas inquietudes y preocupaciones, me lanzo a plantear esta pregunta. ¿Es la música todavía una forma de arte o se trata tan sólo de un producto más?

Muchos somos los que vivimos la música intensamente, llevándola hasta extremos exacerbados en algunos casos. Con algo de cabezonería y empeño uno puede colgarse una guitarra y comenzar a berrear delante de un micro, tratando de emular a sus ídolos, pero a la vez queriendo aportar una brinza de aire fresco. Podemos tirarnos horas de pie, de plantón, viendo la actuación de cualquier banda, y si sus ritmos nos gustan y animan, hasta puede que nos veamos inducidos a bailar y saltar sin parar.

El efecto de la música es en muchas ocasiones hasta embriagador. Recuerdo pasarme tardes enteras encerrado en mi cuarto oyendo durante horas el mismo tema, y sentir como la piel se me erizaba cada vez que los acordes de aquella canción volvían a sonar. Una gran emotividad registrada en plástico circular, con la que, desde el siglo pasado, se comercializa sin miramientos.

Hoy día Internet está matando a la industria discográfica, y al bolsillo de los músicos, pero en cierto modo esta situación está obligando a las compañías a crear artistas de quita y pon, lo cual aun es ciertamente más cancerígeno. Se fraguan lentamente pequeñas estrellas fugaces que rápidamente atraviesan las listas de éxitos, venden millones de discos y logran alcanzar el número uno. ¿Pero es esa realmente la meta y el objetivo de un artista o es la estrategia comercial bien planificada y desarrollada por una compañía discográfica?

De ahí que muchos de los músicos de las nuevas hornadas hayan pasado, a mi humilde juicio, de ser creativos, honestos, artistas al fin y al cabo, a convertirse en meras marionetas, productos comerciales de los que tan solo se espera un resultado a nivel de ventas. Un triste panorama que hace que mis expectativas por conocer la música que ha de venir en el futuro se desinflen cada día un poco más.