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	<title>Javier Belmonte &#187; Constancia</title>
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	<description>Blog personal de Javier Belmonte, técnico de proyectos web en Avanzis, aprendiz de SEO, SEM y CM, estudiante de Informática, emprendedor, blogger, geek, gamer y director de @lasnovedades.</description>
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		<title>Sobre grandes virtudes y enormes defectos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 20:06:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Belmonte</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Constancia]]></category>
		<category><![CDATA[Emprendedores]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace algunos días @subgurim nos deleitó con un par de posts realmente interesantes acerca de las virtudes, y también aptitudes, que debe tener aquel que aspire, algún día, a ser un emprendedor. Hizo a bien ubicar en la primera posición de su decálogo de virtudes (del emprendedor), la constancia como eje principal y central sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algunos días <strong><a title="Subgurim" href="http://www.twitter.com/subgurim" target="_blank">@subgurim</a></strong> nos deleitó con un par de posts realmente interesantes acerca de las <strong>virtudes</strong>, y también <strong>aptitudes</strong>, que debe tener aquel que aspire, algún día, a ser un <strong>emprendedor</strong>. Hizo a bien ubicar en la primera posición de su <strong><a href="http://www.javiernavarro.net/2008/12/declogo-de-virtudes-del-emprendedor.html">decálogo de virtudes (del emprendedor)</a></strong>, la <strong>constancia</strong> como eje principal y central sobre el que sustentar todas las demás.</p>
<p>Creo muy firmemente que, no sólo para los <strong>emprendedores</strong>, para cualquier gran o pequeño aspecto a afrontar en esta vida se necesita mucha <strong>constancia</strong>, y por extensión mucha <strong>paciencia</strong>. No creo que nadie se sorprenda ante tal afirmación. Pero por si todavía queda algún escéptico&#8230;</p>
<p>La <strong>RAE</strong> nos devuelve la siguiente definición:</p>
<p><strong>constancia</strong><strong><sup>1</sup></strong>.<br />
(Del lat. <em>constantia</em>).</p>
<p><strong>1. </strong>f. Firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.</p>
<p>En nuestro día a día cada cosa que nos proponemos, repito sea la que sea, debemos afrontarla siempre desde la esperanza de llegar a algún <strong>resultado</strong>, de alcanzar un <strong>objetivo</strong>, y no desistir hasta alcanzarlo. Muchas veces abandonamos las cosas al poco de iniciarlas, ya sea por falta de <strong>tiempo</strong>, por agotamiento, por falta de <strong>motivación</strong> o en ocasiones por simple <strong>pereza</strong>. También es cierto que en ocasiones hay que saber retirarse a tiempo, pasar página y buscar un nuevo horizonte. Pero para eso dependemos de otras <strong>virtudes</strong> más concretas como el <strong>sentido común</strong> o la <strong>inteligencia</strong>.</p>
<p>Un claro ejemplo es la <strong>lectura</strong>.</p>
<p>Hay muchas maneras de afrontar la <strong>lectura</strong> de un <strong>libro</strong>.</p>
<p>En mis primeros años de <strong>adolescencia</strong>, cada <strong>libro</strong> que abría por la primera página se volvía a cerrar horas después por la última. Era muy <strong>constante</strong> a la hora de afrontar una <strong>lectura</strong>. Me resultaba imposible despegarme del <strong>libro</strong> hasta que llegara a su desenlace.</p>
<p>Con los años, las <strong>responsabilidades</strong>, las <strong>obligaciones</strong>, cada vez que abría un <strong>libro</strong> lo cerraba cuarenta páginas más allá, dejando el correspondiente marcador, para retomar quizás más adelante la <strong>lectura</strong>. Aún tuve tiempo entonces de leer verdaderas obras maestras de la literatura clásica de principios de siglo. Joyas como <strong>La Náusea (1938)</strong> de <strong>Jean Paul Sartre</strong> o <strong>El Lobo Estepario (1927)</strong> de <strong>Hermann Hesse</strong> estuvieron entre mis manos. Afrontaba la <strong>lectura</strong> de forma más relajada, pero todavía era ciertamente <strong>constante</strong> en mi empeño.</p>
<p>Hace unos pocos meses, durante mis días de vacaciones, cada vez que cogía de la estanteria un <strong>libro</strong> lo volvía a guardar al poco tiempo. A muchos de ellos ni siquiera les puse su correspondiente marcador. La falta de interés, la perdida progresiva de un más que saludable hábito, así como otros aspectos del día a día habían terminado por derrotarme. Había perdido gran parte de mi <strong>constancia</strong>.</p>
<p>Pero no solo eso, también mi <strong>paciencia</strong>. Conozco mucha gente que salta de libro en libro, picando de aquí y de allá, sin pararse si quiera a empezar desde el principio, e incluso yendo directamente al final. Nunca han tenido el hábito de la <strong>lectura</strong>. Nunca han sido <strong>constantes</strong>.</p>
<p>Actualmente he desembocado en la ausencia total de <strong>constancia</strong>, directamente ya ni me planteo coger un <strong>libro</strong>.</p>
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		<title>De las palabras a los hechos</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Oct 2008 20:49:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Belmonte</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Constancia]]></category>
		<category><![CDATA[Intenciones]]></category>
		<category><![CDATA[Propósitos]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal y como están las cosas actualmente, cualquiera pude acceder a la página principal de WordPress o Blogger, registrarse de forma totalmente gratuita, hacer un par de modificaciones en las plantillas, en los diseños, escribir un par de entradas, y voilá, ya tiene un blog personal montado y totalmente a su disposición. Pero a la hora de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tal y como están las cosas actualmente, cualquiera pude acceder a la página principal de <strong>WordPress</strong> o <strong>Blogger</strong>, registrarse de forma totalmente gratuita, hacer un par de modificaciones en las <strong>plantillas</strong>, en los <strong>diseños</strong>, escribir un par de entradas, y voilá, ya tiene un <strong>blog personal</strong> montado y totalmente a su disposición. Pero a la hora de la verdad lo que realmente resulta mucho más complejo y delicado es el mantenerlo, llevarlo adelante, escribiendo con cierta frecuencia, sin cejar en el empeño.</p>
<p>Y es que en ocasiones no basta con tener la intención, hay que saber sacrificarse, o al menos acostumbrarse. Quizás fuera por eso por lo que nunca me había terminado de decidir a dar el paso de crear un espacio como éste. Aunque la verdad, por constancia y por ganas no será. Hace años, unos cuantos ya, solía acostumbrar a escribir en un <strong>diario personal</strong> que rellenaba concienzudamente cada día. Una tarea que no resultaba nada fácil.</p>
<p>Pero un <strong>blog</strong> es otra cosa. Tener que actualizarlo, con un par de <strong>posts</strong> nuevos, aunque sean comentando lo largo que se ha hecho el día en la <strong>oficina</strong>, puede en ocasiones llegar a ser realmente tedioso. Enfrentarte cada día a una audiencia que podría contarse ya por miles de millones, pensando en que decir, en que contar, sobre que hablar. Si además, por si el miedo escénico fuera poco, lo que se pretende es que los contenidos generados sean de relativa calidad, cuidando al máximo el <strong>SEO</strong> y que tengan una intención divulgativa, la tarea ya se convierte en misión imposible.</p>
<p>Por suerte, mis intenciones, al menos hasta ahora, van a ser mucho más sencillas. Hasta tal punto que me han de permitir, por ejemplo, dedicarme hoy a reflexionar sobre la capacidad que puedo llegar a tener de mantener un ritmo constante y diario en la publicación de <strong>posts</strong>. Pero no, desde luego que no es buena señal que me planteé estas cosas cuando me enfrento al que va a ser el quinto <strong>post</strong> de este nuevo <strong>proyecto</strong>. El tiempo dirá, pero yo quiero verlo más como un recordatorio de que puede ser fácil llevarlo adelante, siempre y cuando uno se lo proponga.</p>
<p>Así pues aquí seguimos un día más, confirmando con hechos y no solo palabras mis buenas intenciones.</p>
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