Death Magnetic

Metallica nunca han sido santo de mi devoción, es más, para sorpresa y asombro de sus muchos seguidores, de la discografía de la banda de San Francisco tan solo veo con buenos ojos la dupla Load (1996) y Reload (1997). Quizás sea porque para los mencionados albums Metallica dejaron atrás su aspecto y sonoridad Trash Metal habitual para abrazar al ya exiguo sonido Grunge o Post Grunge. Una jugada que muchos no entendieron, y menos aún sus seguidores más habituales, pero con la que personalmente a mi llegaron a convencerme.

Más dramático aún, si es que la cosa podía ser peor para sus fans, resultó ser el giro que la banda realizó para su St. Anger (2003), paradójicamente uno de los pocos discos originales de Metallica que poseo, en el cual Hetfield y los suyos se vieron seducidos por otra corriente en vías de extinción, el mal denominado NuMetal. Aquí poco hay que decir, tan solo que salvaron la papeleta gracias a una extensa gira en la que obviaron los temas de su nuevo trabajo para regalarnos sus grandes clásicos. Quizás St. Anger (2003) fuera la peor de las excusas para volver a ver a Metallica en directo, pero es algo que hasta cierto punto se les puede llegar a perdonar.

Ahora casi cinco años después de aquel descalabro, Hetfield, Ulrich, Hammett y Trujillo, regresan con nuevo trabajo bajo el brazo, el esperado Death Magnetic (2008), con el que han logrado despertar de nuevo ilusiones, esperanzas y entusiasmo entre sus fans de toda la vida, sobre todo alimentadas por las declaraciones de la banda, en las que afirmaban que este disco sería una vuelta a sus raíces, dejando a un lado absurdos experimentos.

A pesar de ello, la desconfianza también se apoderaba de los que ya han sufrido varias decepciones con los últimos trabajos de Metallica. Pero la realidad es que ya no hay vuelta atrás, Death Magnetic (2008) ya está entre nosotros, y temas como el single promocional The Day That Never Comes, Cyanide o The Apocalypse supusieron la primera toma de contacto con este nuevo trabajo.

Sobre el single, The Day That Never Comes, tan sólo puedo decir que me parece un tema realmente soberbio, a medio camino entre los Metallica de antaño y los de los últimos años, con todo lo bueno y malo que ello conlleva. Eso si, tiene todas las papeletas para colocarse entre las grandes baladas de la banda, léase One, Fade To Black o The Unforgiven. Si me preguntáis por Cyanide, creo que todavía rezuma algo de ese sonido tan variopinto que desplegaron en St. Anger (2003), no dejando de ser eso sí un tema de lo más normal. Con The Apocalypse se cerrará el nuevo trabajo de Metallica, sin duda un tema con el que nos trasladan a sus mejores años, esos de los que todos sus fans se sienten orgullosos, los añorados 80′s de los Metallica del Master Of Puppets (1986) y el …And Justice For All (1988).

En definitiva, Metallica han vuelto a la palestra, y lo hacen a lo grande, con un Death Magnetic (2008) que debería ser considerado de los mejores trabajos de la banda, a poco que se hayan esforzado, seguro que para muchos por encima de todo lo que han realizado desde la publicación de su ya gran clásico Metallica (1991). Diecinueve años han pasado ya desde entonces, y la banda de San Francisco vuelve ahora para reclamar un trono al que ellos mismos habían renunciado, el que en su momento les coronó como los reyes del TrashMetal.

Banda | Metallica
Disco | Death Magnetic (2008)

Ya la tenemos nuevamente liada. Metallica se encuentran una vez más en el ojo del huracán, y como siempre sus declaraciones no hacen sino que alimentar e incrementar aún más la polémica. Parece ser que las voces más críticas entre los fans de la banda de San Francisco, arremeten directamente contra la producción y la mezcla realizada para Death Magnetic (2008). La razón que esgrimen, que los temas suenan mucho mejor, más limpio y menos saturado en sus versiones para Guitar Hero.

Metallica se defienden argumentando que en Death Magnetic (2008) han reflejado exactamente el sonido que ellos querían, junto con la visión de Rick Rubin. Pero parece que los fans no opinan lo mismo, y las quejas se centran en que precisamente ese sonido no sea el mejor posible, como así lo demuestran las canciones en Guitar Hero, mucho más claras y definidas. Parece pues que ya tenemos nuevamente la polémica servida.

La realidad es que el álbum suena realmente sucio, garagero y con mucha saturación en la distorsión, pero hay que tener en cuenta que el tema de las mezclas, las masterizaciones y demás, resulta siempre algo controvertido. Si en St. Anger (2003) la problemática se centraba exclusivamente en la producción a cargo de Bob Rock, en esta nueva aventura, Death Magnetic (2008), todos los dedos acusadores apuntan directamente a los encargados del proceso de mezcla, e incluso al propio Rick Rubin.

Personalmente creo que con Metallica sucede que, desde que entráramos en la década de los 90′s, las ganas de opinar y criticar sobre la banda, su trayectoria y sus decisiones, son demasiado tentadoras como para que las voces críticas no se pronuncien a la mínima de cambio. Es lo que tiene ser una de las bandas más influyentes de los últimos 25 años.

Banda | Metallica