preload
Ene 16
El libro negro del emprendedor, las claves del fracaso del futuro emprendor

Bajo el acertado título de El Libro Negro Del Emprendedor (2007) se esconden ni más ni menos que un total de 14 aspectos clave y de especial relevancia para aquellos que optan por primera vez a emprender. Una breve lista de factores, los cuales, por desconocimiento o por propia inexperiencia profesional, pueden acabar con un proyecto, una empresa o un negocio de manera rápida y fulminante, abocándolo irremediablemente al fracaso.

Una idea ésta, la del fracaso en el ámbito de la empresa, sobre la que Fernando Trías de Bes se atreve a hablarnos, desde su propia experiencia y la de otros emprendedores, con vistas a cubrir ese vacío existente sobre el tema dentro de la ya de por si poco prolija literatura empresarial, al menos en lo que ser refiere a España.

Y es que en el fondo, como bien nos narra su autor, en el mundo de los negocios todos están dispuestos a contarnos cuales han sido sus proyectos más rentables, a darnos pistas y claves que les han llevado a levantar su propia empresa, o a hablarnos con una sonrisa de oreja a oreja acerca del éxito que han conseguido con su modelo de negocio.

Pero es mediante este El Libro Negro del Empredendor (2007), publicado por Empresa Activa, como Fernando Trías de Bes trata de arrojar algo de luz, a modo de advertencia para navegantes primerizos, sobre cuales son los factores más comunes que llevan al inevitable fracaso empresarial. Resumidos en un total de 14 indicadores, los cúales ha tenido a bien denominar factores claves de fracaso.

Un sugerente concepto, el que se esconde bajo las siglas FCF, y que nace de las entrevistas, charlas y reflexiones compartidas con varios e importantes emprendedores procedentes de distintos ámbitos, como son Juan José Nieto, Carlos Barrabés, Armando Lerís, Víctor Arrese o Xavier Gabriel, entre otros.

De ellos y de la propia mano de Fernando Trías de Bes surgen finalmente estos 14 factores claves sobre como se puede desembocar en un fracaso. Un total de 14 ideas perfectamente esquematizadas y definidas en las que prácticamente todos los consultados, apoyándose en su propia y contrastada experiencia personal y laboral, parecen coincidir.

Sin duda una lectura más que recomendable, y diría yo que necesaria, para aquellos que pretendan embarcarse y aventurarse en la siempre delicada tarea de emprender, sea en el ámbito que sea.

¿Qué opináis de los 14 FCF de El Libro Del Emprendedor (2007)?

Libro | El Libro Negro Del Emprendedor (2007)

Autor | Fernando Trías de Bes

Etiquetas:
Dic 15

Hace algunos días @subgurim nos deleitó con un par de posts realmente interesantes acerca de las virtudes, y también aptitudes, que debe tener aquel que aspire, algún día, a ser un emprendedor. Hizo a bien ubicar en la primera posición de su decálogo de virtudes (del emprendedor), la constancia como eje principal y central sobre el que sustentar todas las demás.

Creo muy firmemente que, no sólo para los emprendedores, para cualquier gran o pequeño aspecto a afrontar en esta vida se necesita mucha constancia, y por extensión mucha paciencia. No creo que nadie se sorprenda ante tal afirmación. Pero por si todavía queda algún escéptico…

La RAE nos devuelve la siguiente definición:

constancia1.
(Del lat. constantia).

1. f. Firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

En nuestro día a día cada cosa que nos proponemos, repito sea la que sea, debemos afrontarla siempre desde la esperanza de llegar a algún resultado, de alcanzar un objetivo, y no desistir hasta alcanzarlo. Muchas veces abandonamos las cosas al poco de iniciarlas, ya sea por falta de tiempo, por agotamiento, por falta de motivación o en ocasiones por simple pereza. También es cierto que en ocasiones hay que saber retirarse a tiempo, pasar página y buscar un nuevo horizonte. Pero para eso dependemos de otras virtudes más concretas como el sentido común o la inteligencia.

Un claro ejemplo es la lectura.

Hay muchas maneras de afrontar la lectura de un libro.

En mis primeros años de adolescencia, cada libro que abría por la primera página se volvía a cerrar horas después por la última. Era muy constante a la hora de afrontar una lectura. Me resultaba imposible despegarme del libro hasta que llegará a su desenlace.

Con los años, las responsabilidades, las obligaciones, cada vez que abría un libro lo cerraba cuarenta páginas más allá, dejando el correspondiente marcador, para retomar quizás más adelante la lectura. Aún tuve tiempo entonces de leer verdaderas obras maestras de la literatura clásica de principios de siglo. Joyas como La Náusea (1938) de Jean Paul Sartre o El Lobo Estepario (1927) de Hermann Hesse estuvieron entre mis manos. Afrontaba la lectura de forma más relajada, pero todavía era ciertamente constante en mi empeño.

Hace unos pocos meses, durante mis días de vacaciones, cada vez que cogía de la estanteria un libro lo volvía a guardar al poco tiempo. A muchos de ellos ni siquiera les puse su correspondiente marcador. La falta de interés, la perdida progresiva de un más que saludable hábito, así como otros aspectos del día a día habían terminado por derrotarme. Había perdido gran parte de mi constancia.

Pero no solo eso, también mi paciencia. Conozco mucha gente que salta de libro en libro, picando de aquí y de allá, sin pararse si quiera a empezar desde el principio, e incluso yendo directamente al final. Nunca han tenido el hábito de la lectura. Nunca han sido constantes.

Actualmente he desembocado en la ausencia total de constancia, directamente ya ni me planteo coger un libro.

Etiquetas:
Nov 19

Me sorprendo en muchas ocasiones echando mano del concepto de pre emprendedor, sobre todo cuando hablamos en la oficina de la situación actual, en la que proliferan las startups y los emprendedores en el sector de la informática e Internet. Una realidad que es palpable y creciente, sobre todo entre aquellos que ven el enorme potencial económico y comercial que posee la red de redes.

Los emprendedores se caracterizan sobre todo por saber buscar y encontrar oportunidades de negocio, por llevar adelante sus ideas y proyectos, e incluso por organizar empresas para poder llevarlas a cabo, con mayor o menor éxito, pero siempre creyendo firmemente y con entusiasmo en su propia capacidad y conocimientos. Las empresas que nacen de la mano de los propios emprendedores se denominan, utilizando su nombre anglosajón, como startups, algo que viene a ser así como empresas que acaban de echar a andar, las cuales basan gran parte de su estrategia en las posibilidades de expansión y crecimiento, pero sobre todo en la fuerza de las ideas.

En mi caso siempre he estado más familiarizado con el concepto de freelance, es decir un trabajador por cuenta propia, un autónomo. De hecho reconozco que he llegado a hacer algún trabajillo como tal, cosas pequeñas sin mucha importancia ni relevancia. Un concepto, el de freelance, que está muy alejado del de emprendedor. Distancia similar a la que existe en el mundo laboral tradicional entre un trabajador y un empresario.

De ahí también quizás un poco ese concepto tan anodino y etéreo como el de pre emprendedor. Un termino que viene a definir a aquellos que, conscientes del poder de las ideas y del emprendimiento, no alcanzan a encontrar una manera efectiva de llevarlo adelante, bien por falta de conocimientos o del atrevimiento necesario para crear un punto de partida sólido y la larga rentable. Un estado de indefinición que no obstante denota ciertas inquietudes profesionales.

¿Hay algún pre emprendedor por ahí?

Etiquetas: