
Bunbury

Bunbury

Vuelve el aragonés errante, y esta vez lo hace con un disco de versiones bajo el brazo, al que ha tenido a bien denominar como Licenciado Cantinas (2011). Una nueva vuelta de tuerca dentro de su ya dilatada trayectoria discográfica que seguro va a dar mucho que hablar.
Las andanzas de Bunbury siempre han sido juzgadas y analizadas con rigurosidad por crítica y fans, y en esta ocasión todo apunta a que va a suceder lo mismo, con un trabajo en el que pretende acercarnos a algunas de sus canciones favoritas, descubiertas muchas de ellas en sus viajes a Latinoamérica y sus noches de farra en las cantinas.
Una apuesta que al artista tenía en mente llevar a cabo cuando el momento fuera propicio, como así se encarga de destacar el propio Bunbury en el vídeo registrado durante las sesiones de grabación del disco en Texas.
Y es que haga lo que haga Bunbury nunca dejará a nadie indiferente.
No hace mucho oí comentar a Enrique Bunbury en una entrevista para la televisión que para él, su nuevo trabajo Hellville De Luxe (2008) era un disco conciso y directo, el cual se podía perfectamente asimilar desde la segunda o tercera escucha. Un álbum que se hacía fácil de escuchar, sobre todo si se comparaba con otros lanzamientos más arriesgados y complejos del artista aragonés.
Personalmente, todo lo que venga del bueno de Enrique Bunbury, polémicas al margen, siempre será motivo de interés y de alegría para los que estamos detrás de este humilde Webzine. No obstante tras escuchar varias veces este nuevo trabajo, me he quedado un tanto indiferente. Me explicaré. Cierto es que en Hellville De Luxe (2008) podremos disfrutar de un Bunbury de nuevo a pleno rendimiento, ofreciéndonos lo mejor de sí mismo, con un aspecto y una actitud mucho más Rock que la de tiempos pasados. Pero la realidad es que si echamos la vista atrás, poco o nada ha cambiado desde que publicara su anterior trabajo El Viaje A Ninguna Parte (2004).
Para los que somos amantes del Rock con mayúsculas, esperabamos que este Hellville De Luxe (2008) tuviera algo más de mordiente, algo nuevo y quizás más eléctrico, cercano al sonido que el zaragozano desarrolló en los dos últimos trabajos de Héroes Del Silencio. Pero visto lo visto, Bunbury ha optado finalmente por la continuidad. Ha decidido seguir con la línea que ya trazó con anterioridad, aportando eso sí nuevos matices más cercanos a la cultura americana, con el aura de artistas como Bob Dylan, Bruce Springsteen o Johnny Cash flotando en el ambiente.
Cortes como Hay Muy Poca Gente, El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás, Bujías Para El Dolor o Doscientos Huesos Y Un Collar De Calaveras, muestran ciertamente la mano de un artista ya maduro, acostumbrado a lidiar con fortuna en este circo en el que se ha convertido la industria discográfica. Buenos temas, para un buen disco, no lo vamos a negar, pero siendo Bunbury la cosa prometía mucho más, al menos a título personal.
Nos queda un consuelo y una promesa, la de unos directos mucho más básicos y vibrantes, más guitarreros y menos orquestales que los que el artista ha ofrecido con su banda de antaño, El Huracán Ambulante. Yo confío plenamente en que así será, buena base y buenos temas hay para ello, pero no puedo evitar pensar que, tras haber visto de nuevo, y en dos ocasiones, el vendaval y la energía de Bunbury al frente de la gira reunión de Héroes Del Silencio, el listón para él mismo ha quedado muy alto. Ya se verá.
Banda | Bunbury
Enrique Bunbury siempre ha sido un personaje dual, excéntrico, carismático, polémico, controvertido, admirado, odiado y en algunas ocasiones amado, pero si algo hay que destacar de él, es el haber luchado constantemente por tratar de separar su faceta como artista de su vida privada. Cuando se sube a un escenario, cuando ofrece una entrevista, cuando nos sorprende con un nuevo disco, es al Enrique Bunbury artista al que hemos de juzgar, criticar o alabar. El otro Enrique, la persona, el individuo de carne y hueso, se lo guarda para él mismo y sus más allegados, o al menos eso es lo que siempre trata de decirnos.
Por eso resulta realmente sorprendente que una figura como la suya, tan claramente volcada y apasionada en esto de la industria musical, genere polémicas, discusiones y titulares de prensa más por sus equivocaciones que por sus aciertos, más por su personaje que por sus méritos. La última sonada han sido las acusaciones de plagio, reproches por haber absorbido frases del poeta Pedro Casariego, como la que da nombre a su primer single, El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás.
Resulta preocupante como situaciones así se critican hoy en día, cuando la realidad es que mentar el plagio para definir algo así, en la era de Internet, son palabras mayores. Enrique Bunbury como mucho ha tomado prestado, y sin consentimiento previo, algunas de las frases que más le han llamado la atención de Casariego, pero no solo del poeta, sino de medio mundo, como bien reconoce en su comunicado de prensa. La inspiración, la copia y el plagio, son el eterno caballo de batalla de los artistas, y a la vez una de las pocas cosas que los unen. A todos. Sin distinción alguna. En cierto modo es cómico que precisamente sea sobre él, Enrique Bunbury, sobre el que recaigan siempre las mayores críticas.
Lo único reprochable al artista sea la suficiencia de haberse apropiado de la frase, que por otro lado le describe perfectamente, sin siquiera mentar al autor real de esa sutil conjunción de palabras, y aún así esto último resulta muy cuestionable. Pero igual hacer algo así le llevaría a tener que reconocer que varias de sus letras, sus frases, esas que le distinguen como uno de los mejores letristas de nuestro país, la mayoría procedan de boca de otros que las pronunciaron antes que él.
Es el peso de la fama, del haber cumplido con creces los sueños de juventud, de haberse convertido en una de las mayores estrellas de Rock que ha dado esta piel de toro. Un compromiso que Enrique Bunbury siempre ha estado dispuesto a aceptar y que ha sabido llevar adelante, a pesar de las críticas, a pesar de los desencuentros, a pesar del glorioso pasado que un día decidió dejar atrás. Por eso ahora vuelve más fuerte que nunca, con el Rock por bandera, demostrándonos que realmente él es El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás.
Banda | Enrique Bunbury