Me sorprendo en muchas ocasiones echando mano del concepto de pre emprendedor, sobre todo cuando hablamos en la oficina de la situación actual, en la que proliferan las startups y los emprendedores en el sector de la informática e Internet. Una realidad que es palpable y creciente, sobre todo entre aquellos que ven el enorme potencial económico y comercial que posee la red de redes.
Los emprendedores se caracterizan sobre todo por saber buscar y encontrar oportunidades de negocio, por llevar adelante sus ideas y proyectos, e incluso por organizar empresas para poder llevarlas a cabo, con mayor o menor éxito, pero siempre creyendo firmemente y con entusiasmo en su propia capacidad y conocimientos. Las empresas que nacen de la mano de los propios emprendedores se denominan, utilizando su nombre anglosajón, como startups, algo que viene a ser así como empresas que acaban de echar a andar, las cuales basan gran parte de su estrategia en las posibilidades de expansión y crecimiento, pero sobre todo en la fuerza de las ideas.
En mi caso siempre he estado más familiarizado con el concepto de freelance, es decir un trabajador por cuenta propia, un autónomo. De hecho reconozco que he llegado a hacer algún trabajillo como tal, cosas pequeñas sin mucha importancia ni relevancia. Un concepto, el de freelance, que está muy alejado del de emprendedor. Distancia similar a la que existe en el mundo laboral tradicional entre un trabajador y un empresario.
De ahí también quizás un poco ese concepto tan anodino y etéreo como el de pre emprendedor. Un termino que viene a definir a aquellos que, conscientes del poder de las ideas y del emprendimiento, no alcanzan a encontrar una manera efectiva de llevarlo adelante, bien por falta de conocimientos o del atrevimiento necesario para crear un punto de partida sólido y la larga rentable. Un estado de indefinición que no obstante denota ciertas inquietudes profesionales.
¿Hay algún pre emprendedor por ahí?



