No hace mucho oí comentar a Enrique Bunbury en una entrevista para la televisión que para él, su nuevo trabajo Hellville De Luxe (2008) era un disco conciso y directo, el cual se podía perfectamente asimilar desde la segunda o tercera escucha. Un álbum que se hacía fácil de escuchar, sobre todo si se comparaba con otros lanzamientos más arriesgados y complejos del artista aragonés.
Personalmente, todo lo que venga del bueno de Enrique Bunbury, polémicas al margen, siempre será motivo de interés y de alegría para los que estamos detrás de este humilde Webzine. No obstante tras escuchar varias veces este nuevo trabajo, me he quedado un tanto indiferente. Me explicaré. Cierto es que en Hellville De Luxe (2008) podremos disfrutar de un Bunbury de nuevo a pleno rendimiento, ofreciéndonos lo mejor de sí mismo, con un aspecto y una actitud mucho más Rock que la de tiempos pasados. Pero la realidad es que si echamos la vista atrás, poco o nada ha cambiado desde que publicara su anterior trabajo El Viaje A Ninguna Parte (2004).
Para los que somos amantes del Rock con mayúsculas, esperabamos que este Hellville De Luxe (2008) tuviera algo más de mordiente, algo nuevo y quizás más eléctrico, cercano al sonido que el zaragozano desarrolló en los dos últimos trabajos de Héroes Del Silencio. Pero visto lo visto, Bunbury ha optado finalmente por la continuidad. Ha decidido seguir con la línea que ya trazó con anterioridad, aportando eso sí nuevos matices más cercanos a la cultura americana, con el aura de artistas como Bob Dylan, Bruce Springsteen o Johnny Cash flotando en el ambiente.
Cortes como Hay Muy Poca Gente, El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás, Bujías Para El Dolor o Doscientos Huesos Y Un Collar De Calaveras, muestran ciertamente la mano de un artista ya maduro, acostumbrado a lidiar con fortuna en este circo en el que se ha convertido la industria discográfica. Buenos temas, para un buen disco, no lo vamos a negar, pero siendo Bunbury la cosa prometía mucho más, al menos a título personal.
Nos queda un consuelo y una promesa, la de unos directos mucho más básicos y vibrantes, más guitarreros y menos orquestales que los que el artista ha ofrecido con su banda de antaño, El Huracán Ambulante. Yo confío plenamente en que así será, buena base y buenos temas hay para ello, pero no puedo evitar pensar que, tras haber visto de nuevo, y en dos ocasiones, el vendaval y la energía de Bunbury al frente de la gira reunión de Héroes Del Silencio, el listón para él mismo ha quedado muy alto. Ya se verá.
Banda | Bunbury



