Homenajes

No hace mucho que echábamos la vista atrás para narrar las venturas y desventuras de Pink Floyd, y como los egos de varios de sus miembros acabaron lentamente con una de las mayores bandas que ha dado la historia reciente del Rock. Hoy sin embargo toca abordar una triste y desagradable noticia, el fallecimiento hace ahora un mes de Rick Wright, pianista y teclista de la mítica banda británica, tras varios años de lucha contra el cáncer que padecía.

Como ya comentamos en su momento, Rick Wright fue uno de tantos motivos de discordia entre Roger Waters y Dave Gilmour, y su ausencia en las sesiones de grabación de The Wall (1979) y The Final Cut (1983) supuso el gran punto de inflexión en el devenir de Pink Floyd.

Miembro fundador de la banda junto a Waters, Barrett y Mason, el peso compositivo de Rick Wright en Pink Floyd fue de más a menos con el paso de los años. En sus inicios Wright aportaba su sello, sus sintetizadores y sus composiciones a la banda, en donde sólo el gran Syd Barrett era el único que le hacía sombra. Algunos de los temas que llevaban su firma son entre otros Summer ’68, Paint Box, Remember A Day o The Great Gig In The Sky.

Rick Wright no solo aportaba a la banda su faceta de teclista, siempre al lado de su inseparable Órgano Hammond, sino que además se atrevía a poner voz a varias canciones de Pink Floyd, sobre todo en los primeros años junto a Syd Barrett. Se le pudo ver en las primeras giras siendo la voz principal de temas como Time, Echoes o Astronomy Domain.

Pero sus desavenencias personales con Roger Waters acabaron con él fuera de las grabaciones de los dos últimos discos en los que precisamente participaría el propio Waters. Lo más rocambolesco de la historia es que Rick Wright fue contratado como músico de apoyo para la gira de The Wall (1979), una de las más caras y espectaculares de la historia del Rock.

Una gran pérdida que aleja aún más las remotas posibilidades que todavía se manejaban para que Pink Floyd pudieran reunirse de nuevo, algo que ya descartara recientemente en una entrevista David Gilmour. Sin duda una noticia realmente triste.

Banda | Pink Floyd

En TheNotDead nunca jamás nos cansaremos de recordar a personajes como Keith Moon, y yo la verdad es que tampoco. Sin duda no de los baterías más influyentes que ha dado el mundo del Rock. Su gran talento natural para las baquetas, sus excentricidades y sus innumerables peculiaridades hicieron de Keith Moon, junto a su banda The Who, uno de los grandes iconos de los años 60′s y los 70′s.

Su trayectoria musical no se limitó a dedicarse de la batería y la percusión en The Who, sino que además se atrevió con la publicación de Two Sides Of The Moon (1974), su único disco en solitario de versiones con tintes Pop a lo Beach Boys, en donde Keith Moon nos ofrecía otras facetas como la de cantante y para el que se dejó acompañar por baterías de renombre como Ringo Star o Jim Keltner.

Personaje excéntrico donde los haya, sus habilidades con la percusión se mezclaban con su carácter alocado, sus bromas pesadas, sus delirantes anécdotas e historias graciosas en las que Keith Moon era el autor y principal protagonista. Una de las más recordadas se remonta a 1967, en su vigésimo aniversario celebrado en el Hotel Holiday Inn ubicado en la ciudad de Flint, en Michigan, donde totalmente borracho se cuenta que Keith Moon aparcó su Cadillac en medio de la piscina del hotel.

Curiosa también era la pasión que Keith Moon sentía por los explosivos y los artilugios pirotécnicos. Memorable y rocambolesca es la explosión que Moon provocó el 17 de Septiembre de 1967, justo al finalizar una actuación de The Who para el programa de televisión americano Smothers Brothers Comedy Hour, resultado de la cual su compañero Pete Townshend comenzó a tener episodios de sordera parcial en su oído derecho, que se irían incrementando con los años y las sucesivas giras de The Who.

Por desgracia Keith Moon pasó a engrosar la larga lista de figuras ilustres del Rock que han desaparecido prematuramente, dejando tras de si la imagen de un batería tan excepcional como alocado, tan talentoso como imprevisible. Una dualidad que queda perfectamente reflejada en el título de su disco en solitario, Two Sides Of The Moon (1974), y que define a la figura de un mito como Keith Moon.

Banda | The Who

38 son los años que ya han transcurrido desde aquel fatídico año 1970, en el que dos grandes mitos como Janis Joplin y Jimi Hendrix perderían la vida de forma inesperada y casi en similares circunstancias. Unas vidas totalmente condicionadas por el estrellato, el abuso de sustancias alucinógenas y la música en sus muchas variantes, todo ello inmerso en una época de desenfreno y descontrol que con sus muertes llego también irremediablemente a su fin. Y es que con ellos se perdió no solo a dos impresionantes músicos, enormes artistas y voces talentosas, si no que además se enterró a toda una generación, la del amor libre, las flores en el pelo y los multitudinarios conciertos protesta.

Jimi Hendrix nació y creció en Seattle, dejándose acompañar por su guitarra allá donde fuera, incluso circula la anécdota de que Hendrix acudía a los conciertos de sus artistas favoritos y se dedicaba a tocar todos los riffs, arpegios y solos que eran interpretados. Un genio incomprendido, que pasó y creció como artista gracias a su paso por varias formaciones de acompañamiento, como los Upsetters, que arropaban al carismático Little Richard, o la banda de Ike y Tina Turner, todo ello en los primeros años 60′s. Sus eléctricas y emocionantes interpretaciones siempre fueron motivo de discordia, ya que su actitud y puesta en escena llegaba en ocasiones a eclipsar a los artistas principales, algo que incluso le llevó a tener problemas directos con el propio Little Richard, a quien Hendrix admiraba.

Pero donde realmente Jimi Hendrix se hizo grande fue en el Reino Unido, donde llegó muy joven, gracias a la intervención de Chas Chandler, el que fuera bajista de los Animals, que le llevó a Londres con la intención de encontrar una banda que le acompañara. Así en el año 1966, con la visión y el éxito palpable de una banda como Cream, creado bajo la forma de PowerTrio orientado al BluesRock, nacería The Jimi Hendrix Experience, el proyecto que catapultaría al propio Hendrix hacía lo más alto, y que le encumbraría como uno de los mejores guitarristas de la historia.

Con una carrera meteórica, la banda liderada por Hendrix pronto fue admirada y respetada por todos sus contemporáneos, como Eric Clapton y sus Cream, o Pete Townshend y sus The Who, quienes ya en el primer concierto que asistieron para ver al de Seattle, quedaron maravillados con su técnica y con su forma de tocar la guitarra. Hendrix lideró uno de los primeros PowerTrio, que junto con Cream, sumieron al Reino Unido en un estado de shock, al fusionar de forma enrevesada el Blues con el Rock, una apasionante combinación que resultó ser realmente explosiva. Después de la locura en el Reino Unido, la banda desembarcó en 1967 en los Estados Unidos, con la intención de conquistar sin miramientos al público americano. Memorable fue sin duda alguna la actuación que realizaron ese verano en el Monterrey Pop Festival, el directo más emblemático y recordado de la banda.

Pero las buenas historias no siempre tienen un final feliz. Jimi Hendrix aparecería muerto el 18 de Septiembre de 1970, y con su perdida se apagó la llama que constantemente prendía en sus guitarras, ese talento natural por las seis cuerdas que nos dejó grandes canciones para el recuerdo y la admiración, como la versión de Hey Joe, Foxy Lady, Voodoo Child, Purple Haze o Fire, entre muchas otras. Sin duda la memoria de Jimi Hendrix sigue muy viva casi cuarenta años después, y su enorme talento es todavía motivo de respeto y de admiración.

Banda | The Jimi Hendrix Experience

Con un enorme talento para las cuatro cuerdas, el virtuosismo y la presencia en el escenario, de un jovencísimo Cliff Burton, le habían llevado a pertenecer a una de las más grandes bandas de Trash Metal de todos los tiempos, Metallica. Ya desde el primer momento en el que Lars Ulrich y James Hetfield le vieron actuar junto a su banda Trauma, en el Wiskey A Go Go de Los Ángeles, el dúo hizo todo lo posible por hacerse con los servicios de Burton, hasta el punto de acabar mudándose hasta San Francisco, la ciudad donde por aquel entonces residía el artista.

La presencia de Cliff Burton en la banda, haciéndose cargo del bajo, suponía un enorme salto de calidad, llegando a conformarse entorno a Metallica uno de los cuartetos más espectaculares que ha dado la historia del Rock. A saber, James Hetfield, Dave Mustaine, Cliff Burton y Lars Ulrich. Si bien la plaza de Dave Mustaine fue pronto ocupada por Kirk Hammet, tras la expulsión por desavenencias personales del actual líder de Megadeth.

Con Hammet ya integrado en las filas de Metallica, la banda registraría con Cliff Burton los tres primeros y esenciales discos de los de San Francisco, el debut Kill ‘Em All (1983), Ride The Lightning (1984) y Master Of Puppets (1986). Cabe destacar además el importante papel de Cliff Burton en las tareas de composición. Coautor, junto a James y Lars, de prácticamente todos los temas del Ride The Lightning (1984), reseñable es también la autoría de temas tan míticos como (Anesthesia) Pulling Teeth, Master Of Puppets o la instrumental Orion.

Sin duda, los impresionantes solos de bajo que realizaba eran su firma más característica, y en Metallica encontró el refugio ideal para dar rienda suelta a su técnica y su virtuosismo a las cuatro cuerdas. Un talento descomunal que alcanzó el éxito con sus compañeros, gracias al que sería su último trabajo juntos, el Master Of Puppets (1986), con el que se embarcarían en una extensa gira por Estados Unidos y Europa, la denominada como Damage Inc. Tour.

Cliff Burton nos abandonaría trágicamente a todos a la temprana edad de 24 años en un rocambolesco accidente de tráfico, cuando el autobús de gira que transportaba a Metallica se salió de la carretera camino de Copenhague. Las causas del accidente pudieron ser muchas, pero finalmente se asumió la existencia de placas de hielo como motivo principal del vuelco del autobús. Fue un 27 de Septiembre de 1986, hoy hace ya la friolera de 22 años. Un duro golpe que hizo tambalear incluso la continuidad de Metallica como banda.

Con su muerte, Cliff Burton fue elevado, muy merecidamente, al olimpo de los grandes mitos. Considerado por muchos como uno de los mejores bajistas que ha dado el mundo del Rock, lo que más destacaba de las habilidades de Burton era su enorme versatilidad a la hora de tocar el bajo, así como su capacidad de analizar, sintetizar y estudiar las composiciones. Algo que heredó de sus estudios de piano, el primer instrumento en el que fue instruido. Así mismo sus conocimientos sirvieron de aprendizaje para el propio James Hetfield, quien siempre ha asegurado que una banda como Metallica le debe mucho a la presencia de Cliff Burton.

Banda | Metallica
Vídeo | Youtube