Todavía es pronto para saber cual será el papel de Fernando Torres en el Chelsea, pero a tenor de lo visto el pasado domingo en Stanford Bridge, queda claro que el proceso de adaptación del jugador español no va a ser tan rápido como cabría esperar. La derrota en el día de su debut, en su nuevo estadio y ante su antiguo equipo, es de las que escuece, y no han sido pocos los medios que se han cebado con el flamante nuevo delantero del Chelsea.
Es cierto que su partido ante el Liverpool no fue ni mucho menos el deseado, pero tampoco debemos echarnos las manos a la cabeza pensando que Torres no va a poder aportar nada al Chelsea. Lo que sucede es que el propio Chelsea tiene otro problema, muy distinto al de la ausencia de delanteros, que ya los tenía y muy buenos además. Al equipo de Carlo Ancelotti le faltan centrocampistas capaces de llevar el balón a las zonas de peligro, que sean solventes con los pases y además sean capaces de controlar los partidos desde el círculo central.
De ahí que un equipo como el Liverpool, con todos los problemas que acumula este año, pudiera llevarse tan fácilmente la victoria en un campo a priori tan difícil como es Stanford Bridge. Seguramente, y conforme se vayan sucediendo los encuentros, los goles de Fernando Torres con su nuevo equipo llegarán y darán alguna que otra victoria al Chelsea. Hasta entonces hay que tener paciencia y no esperar de él que sea el referente del equipo desde el primer día.





