
Sin desmerecer el papel del australiano Casey Stoner y de su Ducati, este año el mundial de motociclismo tiene tres protagonistas destacados.
Por un lado el incombustible Valentino Rossi, con sus 9 campeonatos, es ya toda una leyenda del motociclismo que ya va camino de mito y que no arroja la toalla ni en los peores momentos. Su complicada lesión le ha apartado casi definitivamente de la pelea por el título, pero felizmente ya ha vuelto de nuevo al mundial y promete dar mucha guerra. El 4º puesto ayer en el circuito de Sachsenring así lo demuestra.
Dani Pedrosa puede que esté haciendo de largo su mejor temporada. Piloto fino y delicado donde los haya, depende mucho de los ajustes de su moto, y este año en Honda parecen haber logrado darle la máquina que necesita. Cierto es que no debe demostrar nada a nadie, sus títulos en 125cc y 250cc le avalan, pero se le exige un premio mayor. Su incontestable victoria ayer confirma su papel de candidato al título, pero puede que sea algo tarde para pensar en el mundial.
Y finalmente Jorge Lorenzo. A los mandos de la Yamaha, el mallorquín ha impuesto su ritmo y ha ido ganando carreras sin contar con la oposición de ningún otro piloto. Ha sabido aprovechar y rentabilizar la ausencia de Valentino, aunque con el italiano en pista hubiera seguido siendo igualmente firme candidato al mundial este año. Ahora, con la calculadora en mano, va a tratar de conservar su posición privilegiada y lograr el título. Va camino de ello.