Navegadores Web

Google Chorme, el primer navegador web íntegramente desarrollado por Google, ya lleva varios meses entre nosotros. Tiempo más que suficiente para poder extraer con cierta perspectiva y objetividad algunas conclusiones, repasar cuales son sus mayores virtudes y también destacar algunos de sus defectos.

Su sorprendente irrupción a principios del mes de Septiembre del pasado 2008, supuso todo un acontecimiento, sobre todo entre los que, como yo, nos dedicamos al desarrollo de aplicaciones web. Un nuevo navegador, creado por la omnipresente factoría Google, aterrizaba para unirse a la terna habitual compuesta por Internet Explorer, Mozilla Firefox y Safari.

No obstante su llegada me pilló totalmente desconectado, disfrutando de mis vacaciones, alejado de Internet y del trabajo, por lo que la fiebre incial por Google Chrome, me pilló bastante tarde y apenas me afectó. Es más, en cierto modo me desmoralizó, pues para los que tenemos que lidiar diariamente con los CSS y el diseño web, la presencia de un nuevo navegador puede suponer un verdadero dolor de cabeza.

A día de hoy puedo asegurar que Google Chrome es uno de los navegadores web que más útilizo diariamente en mi trabajo, pero también es el que más suelo utilizar en mis ratos de ocio. Las razones de este cambio de hábitos son tres, por un lado la tremenda rapidez que le confiere su maquina virtual de Javascript,  por otro el óptimo consumo que realiza de los recursos disponibles y por último su fantástica gestión de los procesos y los hilos de ejecución.

Me soprende y me gusta por encima de todo la velocidad con la que se ejecuta Google Chrome. Tanto en el ordenador de mi trabajo, como en el de mi casa, el navegador creado por Google se carga de forma instantánea. Si pensamos en la cantidad de aplicaciones, servicios y herramientas que se apoyan en hoy en día en Internet, este aspecto resulta realmente interesante.

Otro punto fuerte reside en su maquina virtual de Javascript, la cual le confiere de una velocidad extra a la hora de procesar y ejecutar aplicaciones web como por ejemplo Gmail, en donde el uso de DOM y Javascript es realmente abundante. Lo mismo sucede también con aquellas aplicaciones web apoyadas fuertemente en la generación dinámica de código, ya sean basadas en PHP o en ASP .NET.

Razones más que suficientes para comenzar a utilizar Google Chrome, pero no las únicas…