Hace un par de dÃas me dio por adquirir varios vinilos más, ya se sabe hay obsesiones que matan. Esta vez no obstante, me decidà por Pink Floyd, por sus esenciales, The Dark Side Of The Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977), ahà es nada. Pero sobre todo me dio por volver a escucharlos de nuevo, con calma, deleitándome en los detalles. A cada canción que volvÃa a sonar, a cada acorde que se desgranaba, una pregunta me rondaba y asediaba constantemente. ¿Qué pudo acabar con semejante grupazo?.
Pink Floyd fueron, ante todo, una grandÃsima banda. Y eso que Syd Barret, el verdadero cerebro del grupo en sus inicios, se tuvo que apear demasiado pronto por culpa de sus trastornos mentales causados por el abuso del consumo de ácidos. Pero David Gilmour supo cubrir perfectamente la ausencia de Syd ya desde el segundo álbum de Pink Floyd. En el Reino Unido copaban las listas de ventas, pero les faltaba, y se empeñaron en ello, arrasar en el mercado americano. Un reto que no lograrÃan conseguir hasta la publicación de The Dark Side Of The Moon (1973), uno de los discos más importantes, influyentes y más vendidos que jamás ha dado el mundo de la música.
A partir de ahà vendrÃan los ya mencionados Wish You Were Here (1975), Animals (1977), el fantástico The Wall (1979) y el definitivo The Final Cut (1983), en los cuales Roger Waters tomarÃa paulatinamente las riendas de la banda, haciéndose cada vez más habitual su firma tanto en las totalidad de las letras como en la mayorÃa de las composiciones. Pero donde más se dejaba ver su liderazgo era a la hora de tomar las decisiones en el propio seno del grupo. Algo que llevó al propio Waters a decidir prescindir de Rick Wright, lo que le llevarÃa a un enfrentamiento irreconciliable con David Gilmour y Nick Mason.
A pesar de ello todavÃa registrarÃan juntos el ya mencionado The Final Cut (1983), compuesto, escrito y cantado Ãntegramente por Waters, en el que supondrÃa su último trabajo bajo el nombre de Pink Floyd. Jamás se llegó a hacer ni a plantear siquiera una gira para promocionar dicho disco, y cada uno de los componentes se las arregló como pudo para editar sus primeros trabajos en solitario. Poco tiempo después, Roger Waters decide abandonar Pink Floyd, bajo la idea de que la banda jamás volverÃa tocar de nuevo.
Pero las disputas, tensiones y malos rollos llegarÃan a su punto cumbre en el año 1986 cuando David Gilmour y Nick Mason deciden meterse de nuevo en los estudios de grabación, con la idea de sacar un nuevo disco de Pink Floyd, esta vez sin Roger Waters. La cosa acabó en los tribunales, peleando por la marca de Pink Floyd, los créditos de los temas, los royalties y todo aquello que suele rodear a los grupos. Roger Waters no pudo impedir que Gilmour y Mason siguieran utilizando el nombre de Pink Floyd, pero la banda jamás volverÃa a ser lo que fue.
Aún hoy en dÃa, la pelea de egos todavÃa colea y resulta realmente difÃcil, aún incluso con la cantidad de revivals que estamos viviendo, que la formación original de Pink Floyd pueda algún dÃa volver a pisar de nuevo un escenario, más allá de la anecdótica presencia de Waters, Gilmour y Mason en el Live 8. Una batalla absurda, estéril y rocambolesca, que acabó con una de las más grandes bandas de todos los tiempos.
Banda | Pink Floyd
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