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Mark Lanegan, el último superviviente del Grunge

30 Diciembre, 2008

Se positivamente que Vane me va a matar cuando lea estas líneas, pues realmente ella es mucho más fanática del pelirrojo de Seattle de lo que yo seré jamás. No obstante, mientras suena de fondo su Bubblegum (2004), he de reconocer que la trayectoria de Mark Lanegan, tanto en solitario como al frente de Screaming Trees es sencillamente brillante y exquisita. Por eso en el día de su 44 cumpleaños es más que necesario y obligado realizar este breve homenaje a uno de los artistas más personales que ha dado la escena Grunge.

A mi juicio, Mark Lanegan es sin duda el gran tapado de la generación de Seattle. Quiero pensar que es porque en Screaming Trees, cuya trayectoria dio comienzo ya en 1985, el peso de los hermanos Conner, tanto en cuanto a liderazgo como a kilos se refiere, provocaba que la banda se orientará más hacia el Rock Psicodélico y el Pop. Pero ya cuando Mark Lanegan consiguió por fin empezar a volar en solitario, con la ayuda de Kurt Cobain y Krist Novoselic, el pelirrojo comenzó a dar muestras de su enorme talento y de su portentosa voz, ajustándola a la perfección a unas melodías mucho más relajadas y adecuadas a su particular tonalidad grave.

Mito vivo del Grunge, esencia de cronner, actualmente un icono Indie, y siempre un colaborador de lujo, Mark Lanegan es sin duda un superviviente. Su voz, curtida por el wishky y el tabaco, son su mejor virtud y su mayor talento. Algo que ha sabido explotar con acierto y con sabiduria allá por donde ha dejado su rastro. De hecho creo que recientemente descubrí su participación en el segundo disco en solitario de Jerry Cantrell, haciendo segundas voces en el tema Gone, pero no he podido confirmarlo. (Si alguien sabe algo que lo diga, este es el lugar).

Lo que sorprende es verlo totalmente estático en directo, como si la cosa no fuera con él. Y es que en realidad con su voz se sobra y se basta para llenar un escenario. Así ocurrió por ejemplo en su actuación con The Gutter Twins en el pasado ARF 08. Eso sí, nunca penséis que se separará de su micrófono o que sonreirá lo más mínimo. Un hombre de hielo que, a mi parecer, rinde mucho mejor en sus discos, pero que en los directos, siempre está a la altura de lo que se puede esperar de él.

Mis respetos más sinceros para Mr. Mark Lanegan,
un verdadero maestro de la elegancia y la melodía.

Banda | Mark Lanegan

Jerry Cantrell, Angel Eyes y la esencia de un sonido

29 Diciembre, 2008

Para los que no lo sepan, mi nick TheDrawback, viene de lejos. En concreto fue el nombre que elegí para mi primer proyecto en solitario en el mundo de la música, Drawback, o lo que viene a ser lo mismo Inconveniente.

Los Mtv Unplugged de mitos como Pearl Jam, Nirvana o Alice In Chains, fueron sin duda el mejor exponente de un sonido con el que me involucre de una forma intensa. Mis necesidades vitales me llevaron a crear mi propio personaje, con el que dar rienda suelta a mis inquietudes musicales. Unas inquietudes nacidas bajo el amparo del sonido Grunge más acústico, desgarrador e intimista, pero también de los pocos elegidos que supieron continuar su legado. Bandas que pasaron a engrosar el denominado movimiento Post Grunge.

Hoy, varios años después de mis últimas actuaciones, y tras dejar la guitarra a un lado, suena Angel Eyes en mi reproductor de mp3, un tema de Jerry Cantrell, incluido en su segundo álbum en solitario Degradation Trip (2002). No puedo evitar esbozar una sonrisa al escucharlo. Ahí está de nuevo, el sonido, la esencia, el sentimiento, la necesidad, todo lo que me llevo un buen día a empezar a componer y a rasgar mi guitarra acústica.

Vuelven de nuevo a flocrecer las viejas sensaciones que pensé que había guardado por siempre en un cajón bajo llave. Todo ello por culpa de ese sonido tan definido, tan bien interpretado en su vertiente acústica por bandas como Nirvana, Alice In Chains, Days Of The New, Godsmack y que, por supuesto, tan bien ha sabido reflejar el propio Jerry Cantrell en sus dos trabajos.

Pinceladas de intimismo, de emoción, de sentimientos, de melancolía, de esperanza, todo ello con la simplicidad de una voz y una guitarra acústica, con los adornos del bajo y la batería, con la consciencia de lo realmente esencial. Jerry Cantrell y su Angel Eyes me han hecho sentir de nuevo la necesidad de hacer música.

Banda | Jerry Cantrell

Sound Fused – Emotions Collection (2007)

28 Octubre, 2008

Como ya comenté en el post de bienvenida, en este blog personal no sólo va a haber cabida para las nuevas técnologias y el mundo de Internet, sino que además habrá espacio para otros hobbies o aficiones que me apasiona, como por ejemplo la música. Hoy os traigo una pequeña joya, de esas que tienen detrás su historia y que convienen guardar como oro en paño, sobre todo cuando se es un amante del Grunge y el sonido de Seattle.

Sound Fused son una fantástica banda venida desde Almería, de esas que no le tienen miedo a los convencionalismos y que se atreven a lanzar al mundo su sonido, sus canciones, a la espera de que generen una respuesta apropiada, un atisbo de emoción en algún rincón del planeta. Y sinceramente con este Emotions Collection (2007), un Ep de apenas cinco cortes, parece que lo han conseguido. A mi al menos han logrado entusiasmarme una vez más, que no es poco.

Emotions Collection (2007)

Emotions Collection (2007)

Para ser honestos y fieles a la realidad, he de decir que tuve el placer de poder compartir escenario hace varios años con Sound Fused en su ciudad natal, cuando por allá por el 2006 me atreví a saltar al ruedo con mi primer proyecto en solitario, Drawback. La velada fue realmente excepcional y Sound Fused demostraron sobre el escenario, y en formato acústico, un enorme talento y elegancia a la hora de abordar sus composiciones y también las composiciones de otros.

Dicho esto, me atrevería a decir sin miedo que con este Emotions Collection (2007) los almerienses han dado un nuevo giro a su sonido, claramente influeniciado en la época dorada de Seattle, para añadirle ligeros toques asociados con el Post Hardcore, muy en la línea de bandas como At The Drive-In. Una apuesta arriesgada y valiente que se mezcla con verdadera maestría y que acaba por sacudirnos incesantemente a lo largo de los cinco cortes que componen este Ep.

When I Need You More, una oda al Grunge de la vieja escuela, con una base rítmica realmente contundente. Placebo en donde la banda apuesta por el eclecticismo y el amalgama de sonidos varios que van desde el citado Grunge hasta el Post Hardcore. Getting Older, la atmósfera perfecta para hacer brotar nuestras emociones y sentimientos más profundos. Nothing For You, un nuevo tributo al sonido de Seattle, con ligeros matices a lo Nirvana. Y por último Life Is Emotion, Emotion Is All, un medio tiempo idóneo para poner el punto y final a un meritorio trabajo.

Un excelente segundo Ep que espero les anime a dar el gran paso y lanzarse a por la publicación de un larga duración, el que sería su álbum de debut. Una suerte que les deseo puedan cumplir pronto, ya que Sound Fused atesoran calidad y talento a raudales. Y el que no lo tenga del todo claro, no tiene más que acercarse a alguno de sus conciertos para comprobarlo.

Banda | Sound Fused

Bush, de Sixteen Stone a Golden State

17 Octubre, 2008

Lo confieso, soy un enamorado del sonido que practicaban los británicos Bush, la que fuera banda del renovado Gavin Rossdale. Y es que nunca he disfrutado tanto de la discografía de un grupo, como en el caso de este cuarteto londinense. Pioneros por ser de los primeros en abrazar el sonido Grunge en el Reino Unido, pero sobre todo por saber aderezarlo con las particularidades que sólo los habitantes de las islas son capaces de aportar.

Lastrados por el simple hecho de haber sido los últimos en apuntarse a un género tan desgarrador, tan auténtico, tan rompedor como el Grunge, fueron quizás una de las primeras bandas a las que personalmente le colgaría la etiqueta de Post Grunge. Su sonido lejos de imitar a los Nirvana y compañia, se nutría de elementos mucho más elaborados, melodías complejas y estructuras de guitarra algo enrevesadas. Pero lo que tampoco se puede negar es que tenían el camino prácticamente hecho.

Por eso es por lo que un disco de debut como Sixteen Stone (1994) acabó terminando de explotar a la fuerza en el verano de 1995, varios meses después de su publicación y de la mano del que sería el tercer single de la banda Comedown. Fue la oportunidad perfecta para que Bush se embarcaran en una extensa gira americana, que les terminaría de consagrar definitivamente, al menos al otro lado del Atlántico.

Después vendría el imprescindible Razorblade Suitcase (1996), con el que terminarían de asentarse internacionalmente, gracias a singles como Swallowed o Greedy Fly. Pero la época dorada de los artistas de Seattle iba llegando poco a poco a su fin. Bandas como Soundgarden, Alice In Chains o Screaming Trees, pondrían el punto final a sus trayectorias, algo que marcaría irremediablemente el devenir de los británicos.

Tres largos años pasaron hasta la publicación de The Science Of Things (1999), un buen disco, tampoco el mejor, en el que Bush apostaron por la experimentación, el uso en pequeñas dosis de la electrónica y otros efectos menos habituales en el Rock. Un álbum que sufrió irremediablemente las consecuencias de la época en la que fue lanzado, y que no despertó demasiadas simpatías, ni generó las ventas esperadas. La banda decidió entonces que era buen momento para cambiar de compañia discográfica, dando el salto de Trauma Records a Atlantic Records, en busca de nuevas metas y objetivos.

Pero la publicación de Golden State (2001), otro buen disco, cargado de excelentes temas, sin espacio para la experimentación, tratando de rescatar el sonido primigenio de los británicos, tampoco gozó de la aceptación del público, ni de la crítica, y resultó ser un verdadero fiasco a nivel de ventas. Ante el fracaso, Bush fueron condenados al ostracismo más absoluto por parte de Atlantic Records y la banda acabó replanteándose su propio futuro decidiendo disvolverse de forma indefinida entrados ya en el año 2002, poniendo el que hasta ahora es el punto final a su trayectoria.

A mi juicio Bush fueron una grandísima banda que hay que saber paladear con tranquilidad, sin prejuicios, y sobre todo sin tratar de comparar con los grandes del Grunge. Si bien sus dos primeros trabajos resultan realmente imprescindibles, los dos últimos no desmerecen para nada a la banda, sobre todo el interesante Golden State (2001) del que todavía me sorprende su poco éxito comercial. Una verdadera lástima.

Banda | Bush