Telecinco

Anoche, mientras veía la Gala de Gran Hermano 11 en Telecinco, comencé a recordar y reflexionar sobre la evolución y mutación que ha sufrido este programa con el paso de los años.

Cuando vivía en casa de mis padres fuimos de los primeros en abrazar un formato de programa cuyo principal lema era el de mostrar “la vida en directo”. La primera edición de Gran Hermano fue toda una revolución dentro del mundo de la televisión en nuestro país. Pero lo más destacado era sin duda que los concursantes no se sentían ni actuaban como tales, sino que disfrutaban de la experiencia y no dudaban en hablar de sus vidas, de compartir sus sentimientos y de apostar por la buena convivencia.

En la actualidad, y desde hace ya varias ediciones, no se ve en Gran Hermano otra cosa mas que a un puñado de concursantes, con el único objetivo de acabar saltando al mundo de la televisión o de hacer un posado para la revista Interviú, y que en su estancia en el programa no hacen otra cosa que estar hablando constantemente de estrategias y nominaciones, estando además totalmente pendientes de las cámaras.

La mecánica del programa ha devorado paulatinamente el formato, hasta tal punto de que dentro de la casa de Gran Hermano no se habla de otra cosa que no sea del propio Gran Hermano. Y sinceramente, la cosa aburre y mucho.

A vosotros, ¿qué os parecen estas últimas ediciones de Gran Hermano?