Añoro, y no sabéis cuanto, el disponer de un par de horas diarias para disfrutar de un buen libro. Acostumbrado como he estado en mi adolescencia a devorarme novelas enteras de una sentada, el no poder sacar ni un solo minuto para dedicar a la lectura, me está consumiendo poco a poco. Son las inevitables consecuencias de estar constantemente aferrado en mis pocos ratos libres a la escritura y redacción del TheNotDead, y también de pasada en este blog personal.
Recuerdo que el último intento por empezar, y a su vez acabar, un libro fue hace ya unos meses con Heavier Than Heaven (2001), la Biografía de Kurt Cobain realizada por el periodista Charles R. Cross. Siendo como soy un fanático del difunto líder de Nirvana, pensé que sería la mejor forma de retomar mi afición por la lectura, pero aquello duró diez capítulos y poco más. Nuevamente la falta de tiempo pudo conmigo, y los propositos de enmienda pronto cayeron en saco roto.
Creédme si os digo que me duele profundamente no poder encontrar ese espacio para la literatura en mi día a día cotidiano. Algo que preocupantemente también me está empezando a suceder con el cine y las películas. Y es que el ocio parece ser el primer sacrificado cuando el tiempo escasea. Al menos en mi caso así me está sucediendo.
Ay, si los días tuvieran 30 horas…
