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Oct 26

Estar en la parada de autobús y comprobar que la señal inalámbrica de tu conexión a Internet está al alcance. #NoTienePrecio
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[Música] Ahora mismo estamos escuchando: The Tea Party – The Edges of Twilight (1995)
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Ya en la oficina, sentado delante del ordenador… Empezamos la semana…
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[Spotify] Ahora mismo estamos escuchando: Thornley – Come Again (2004) http://bit.ly/tln0203
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Thornley es el único clon de Chris Cornell que vale la pena escuchar, sobre todo el primer disco tras dejar Big Wreck, otra gran banda…
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[Spotify] Ahora mismo estamos escuchando: Filter – Title Of Record (1999) http://bit.ly/tln0204
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Y ahora, para rematar lo que queda de esta tarde de Lunes, vamos a ponerle un poco de tralla al asunto!!! Hell Yeah!!!
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[Spotify] Ahora mismo estamos escuchando: Drowning Pool – Sinner (2001) http://bit.ly/tln0205
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[Spotify] Ahora mismo estamos escuchando: Drowning Pool – Full Circle (2007) http://bit.ly/tln0206
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Esto de que se haga tan pronto de noche es una verdadera putada… Parece que el día llegue a su fin, cuando todavía quedan muchas horas!
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[Vinilo] Ahora mismo estamos escuchando: Led Zeppelin – Led Zeppelin II (1969)
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Dándole la vuelta al vinilo de los Led Zeppelin. http://twitpic.com/n20pq
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Ago 05
Últimas adquisiciones en vinilo (VI)

Tras la mala experiencia que tuve recientemente con Amazon, que me ha privado de disfrutar de la discografía completa de The Doors en formato vinilo, la verdad es que no tenía muchas ganas de comprar nada más por una temporada, y mucho menos a través de Internet. Pero al final por unas cosas y otras acabé en la web de la tienda Tipo a la caza de un par de vinilos que llevaba tiempo persiguiendo. Sinceramente no esperaba que Tipo fuera a ofrecerme un servicio mucho mejor que Amazon, sobre todo cuando alguno de los discos en cuestión marcaban un tiempo de tramitación superior al mes. Pero vaya, parece que esta vez mis malos presagios no se han llegado a cumplir, al menos de momento.

Y es que hoy, contra todo pronóstico y casi dos semanas antes de lo previsto, he recibido en la oficina el pedido de vinilos que hice días atrás. Me ha sorprendido muy gratamente que haya llegado tan pronto, lo confieso. Sobre todo tras comprobar con cierta desconfianza que pocos días después de hacer el pedido uno de los discos que adquirí desapareció misteriosamente del catálogo.

Así que finalmente, parece ser que me llevé la última copia disponible del Amateur Universes (2006) de los bilbaínos Atom Rhumba. Una banda bastante interesante, con un sonido entre el Indie, el Garage y el Rock, que me han sorprendido sobre todo por su variedad de propuestas sónicas. Muy pero que muy recomendables.

Acompañando a esta pequeña joya, otro vinilo nacional, y otro lujazo de disco también en la onda Garage Rock. Se trata del Sábanas Rojas (2007) de los asturianos Helltrip, un álbum al que durante bastante tiempo había querido echarle el guante. Sólo os diré que han elegido con maestría y elegancia el blanco para colorear el vinilo. Del disco ya os habló Vane en Todas Las Novedades hace un tiempo, con lo que no hace falta que me extienda mucho. Para mi, uno de los mejores discos nacionales de aquel ya lejano 2007, sino el mejor.

Para completar el pedido, dos verdaderos caprichos. El primero de ellos, el vinilo Music from the Motion Picture Pulp Fiction (1994), todo un antojo de absoluto y ferviente fanático de la película de Quentin Tarantino. El segundo, el Use Your Illusion I (1991) de los Guns N’ Roses, para que haga compañía al Appetite For Destruction (1987) y ampliar la discografía en vinilo de la banda de Axl y Slash.

Y si, a veces tengo mis momentos…

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Abr 01
Últimas adquisiciones en vinilo (III)

Ya iba siendo hora de hacer acopio de nuevas adquisiciones en vinilo. Como cada primero de mes tocaba hacer una nueva visita a las tiendas de discos de la ciudad y la verdad es que en esta ocasión me he encontrado con cosas realmente interesantes y en cierto modo irresistibles, por lo que no he podido evitar llevarme varios LPs a casa.

Tenía tres discos en mente, y por suerte los tres estaban todavía disponibles. Dos de ellos completan la discografía de Nirvana, la cual ya tengo íntegra en formato vinilo. Se trata del Incesticide (1992) y el Unplugged In New York (1994), dos albums que me ha costado bastante tiempo poder dar con ellos.

El tercero, y no menos importante, ha sido el imprescindible y esencial Grace (1994), debut del desaparecido Jeff Buckley, en su edición original además. Una verdadera joya, ya que a parte de ser un gran disco, se encuentra totalmente descatalogado, incluso en la última reedición que hicieron del mismo. Un pequeño regalo que seguro que Vane sabrá apreciar.

Además, por si fuera poco ha caído también la reedición del Ten (1991) de Pearl Jam, un par de clásicos de The Cult, como son Love (1985) y Electric (1987), así como el Out Of Time (1989) de R.E.M.

¿Alguna novedad en vuestra colección de discos?

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Ene 31
Últimas adquisiciones en vinilo (II)

Para los que sois visitantes habituales de este blog, sabréis de mi reciente debilidad por los discos en formato vinilo. No resulta extraño pensar pues que ayer, aprovechando el día libre del que disfrutaba Vane y apesar de la lluvia, los dos nos fuimos a recorrer juntos algunas tiendas de Valencia, con vistas a encontrar alguna pequeña joya.

Yo ya le tenía echado el ojo a un par de vinilos de Nirvana, sin duda alguna mi banda favorita de todos los tiempos. En contreto me hice con el doble directo titulado From The Muddy Banks Of The Wishkah (1996), una verdadera maravilla de la que siempre he disfrutado en su versión en CD.

Pero el plato fuerte del día fue sin duda el poder adquirir el Hormoaning (1992), un EP de edición limitada y de tirada exclusiva para Australia. Lanzado con motivo de la gira promocional que la banda liderada por Kurt Cobain tenía previsto realizar por Australia y Japón a comienzos de aquel año 1992, en total se hicieron 4000 copias en formato 12” de aquel mítico EP. Ahora puedo decir que una de ellas se encuentra entre nuestra pequeña colección de vinilos.

Vane por su parte se decantó con decisión por el Heroes (1977) del gran David Bowie, uno de los discos más clásicos del Camaleón del Rock. También hicimos hueco y nos llevamos a casa el Morrison Hotel (1970) de los californianos The Doors, el mítico directo Made In Japan (1972) de los británicos Deep Purple y un par de clásicos de Traffic.

Por cierto, el vinilo verde acuoso de Hormoaning (1992) es simplemente precioso.

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Dic 07

Llevo unos días comentándole a Vane, lo curioso que resulta ver como los discos de estudio de bandas tan míticas y clásicas como The Doors, The Beatles o Pink Floyd, resultan realmente difíciles de encontrar en sus respectivas ediciones en vinilo. Algo que en cierto modo puede parecer muy razonable teniendo en cuenta el éxito y la popularidad de dichas bandas. Pero la cosa se torna aún más complicada todavía cuando se trata de Led Zeppelin, los grandes entre los grandes, al menos bajo mi personal opinión.

Ayer, saliendo de caza nuevamente, en busca de más vinilos para ampliar nuestra pequeña pero incipiente colección, el destino pareció aliarse de nuestra parte. A la primera nos topamos con el álbum esencial de la banda liderada por Plant, Page, Jones y Bonham, hablamos como no del Led Zeppelin IV (1971). Allí estaba, impecable, escondido, a la espera de engrosar nuestra caja de vinilos. Yo ya me frotaba las manos, mientras sacaba la cartera.

No obstante, y a pesar del hallazgo, pensé que resultaría difícil que desapareciera de allí, al menos durante un par de horas, con lo que de una tienda nos dirigimos a otra. Dicen que las casualidades no existen, pero yo siempre me he dejado llevar por mi intuición. De nuevo la fortuna se cruzó en nuestro camino de forma sorprendente. Acababan de recibir varias reediciones de Led Zeppelin traídas desde Francia y Alemania, y además según nos comentaban se encontraban en perfecto estado. Sin duda era el día.

Ahí va la lista. Led Zeppelin I (1969), Led Zeppelin II (1969), Led Zeppelin III (1970), Led Zeppelin IV (1971), Houses Of The Holy (1973), Presence (1976), Coda (1982). Todavía no he conseguido salir de mi asombro, pero allí estaban, algunos de ellos incluso todavía no los habían expuesto siquiera en el mostrador. No pude evitarlo. Salvo el Presence (1976) y el Coda (1982), a los que espero poder hincarles el diente en breve, el resto, los cinco primeros trabajos de Led Zeppelin, ya tienen nuevo dueño.

No sabéis la enorme satisfacción que produce algo así. Creo que poco a poco, sobre todo tras situaciones como esta, estoy empezando a comprender la esencia y la magia que desprende este formato. Más si cabe ahora, en estos tiempos confusos en los que la música parece caer del cielo, en los que poco importan las portadas, en los que todo va tan deprisa.
Ahora más que nunca creo en el vinilo.

Banda | Led Zeppelin

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Nov 30

Ignoro si lo que me ocurre es habitual o no, he de suponer que si pero en el fondo lo desconozco. Me explicaré. Creo que estoy enganchado al disco homónimo, y también único trabajo, de los británicos Blind Faith. Más que enganchado, estoy enganchadísimo, como ya os podéis imaginar. No hablo de otra cosa últimamente. Además, es lo único que llevo escuchando en las últimas dos semanas. De camino al trabajo en el mp3, Blind Faith. En el trabajo, Blind Faith. En el trayecto de vuelta a casa, Blind Faith. Una vez en casa, Blind Faith. Hacía tiempo que no me ocurría una cosa semejante. Desde la época ya lejana del Instituto, en donde cogía un CD y no lo soltaba durante meses.

Obsesión absoluta por el trabajo de Blind Faith. A pesar de contar con tan solo seis cortes. Pero es que en Blind Faith (1969) la variedad de melodías, voces, arpegios y riffs es tal que en cada escucha se percibe un aroma distinto que te atrapa de nuevo cada vez. Para muchos no será más que un gran álbum de BluesRock de finales de los 60’s, pero a mi me da la sensación de que nos encontramos ante una de las obras más importantes e interesantes de la época. Con Eric Clapton brillando a un grandísimo nivel, disfrutando por fin de un remanso de libertad compositiva, al igual que Steven Winwood, quien realiza una impecable y excelente labor con las cuerdas vocales.

De lo más destacado sin duda alguna de la mencionada época de finales de los 60’s y una verdadera joya de álbum que ardo en deseos de tener entre nuestra creciente colección de LPs. A la que por cierto hay que añadir una nueva adquisición, un LP que ayer mismo adquirió Vane a un precio realmente interesante. Hablo del Johnny Cash At Folsom Prision (1968) del grandísimo maestro del country, Johnny Cash, un directo clásico y mítico del hombre de negro en la prisión de Folsom.

Banda | Blind Faith
Banda | Johnny Cash

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Nov 17

Pues sí, poco he tardado en adquirir nuevas joyas para mi incipiente colección de vinilos. Y es que de un tiempo a esta parte me paseo con cierta frecuencia por las tiendas de segunda mano, donde los precios y la posibilidad de encontrar cosas curiosas, ejercen de innegable reclamo para los que sin querer gastarnos mucho dinero pretendemos hacer crecer nuestra lista de redondos. Al final casi siempre acabo llenado un par de bolsas, y esta vez no ha sido una excepción.

Entre las nuevas adquisiciones destacan un par de albums de Allman Brothers Band, en concreto el Brothers And Sisters (1973) y el Enlightened Rogues (1979). También ha habido hueco para dos de los primeros clásicos de Pink Floyd, el Atom Heat Mother (1970) y el Meddle (1971). Además han caido también el Calling Card (1976) de Rory Gallagher, el Southern Accents (1985) de Tom Petty & The Heartbreakers, el Goats Head Soup (1973) de The Rolling Stones y el Hawks & Doves (1980) de Neil Young.

¿Alguna novedad en vuestras fonotecas?

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Nov 16

He de reconocerlo, nunca me imaginé con una colección de vinilos en casa. Y es que a pesar de que siempre me he considerado un poco melómano, con una pasión a veces enfermiza por la música Rock, nunca pensé que el mundo de los vinilos pudiera llegar a atraparme con tanta intensidad. Bien es cierto que desde mi tierna adolescencia he ido acumulando una más que interesante colección de CDs y algunos cassettes, pues a mí la época del CD me pilló totalmente de pleno. Pero de ahí a pensar en tener un tocadiscos en casa, en el que hacer sonar LPs de Led Zeppelin, de Cream o de Rory Gallagher entre otros, me parecía algo totalmente inconcebible.

Y sí, lo puedo decir bien alto, he sucumbido ante un formato para verdaderos nostálgicos, para amantes de la música y de lo outsider, en un intento por recuperar los viejos valores perdidos en un mundo, el de la industria discográfica, que está siendo arrollado por Internet y las nuevas tecnologías a un ritmo vertiginoso. En ciertos aspectos reconforta comprobar como el vinilo ha sobrevivido estóicamente a la aparición del cassette, del mencionado compact disc, y ahora, más recientemente, de los mp3. Y dudo que desaparezca mientras hayan locos amantes de este mítico formato.

Porque sumado a la excelente calidad de las grabaciones, las enormes y relucientes portadas a todo color, tenemos el misticismo de ver rodar el disco de plástico negro sobre el tocadiscos, el sonido tan reconfortante de la aguja al pasar por los surcos, además de la impagable sensación de estar disfrutando de algo único e irrepetible. Una sensación verdaderamente especial e indescriptible.

¿Y vosotros también tenéis vuestra pequeña colección de vinilos?

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Oct 21

Como ya comenté hace un par de días, me propuse buscar la edición en vinilo del disco homónimo de Blind Faith, y la verdad es que jamás pensé que sería tan fácil encontrarlo en una ciudad como Valencia, además en sus dos versiones, la europea, con su clásica portada y la americana, algo más convencional y comedida. Aunque más bien he de reconocer que lo que he encontrado es la tienda adecuada, y por lo que parece una de las más completas de la ciudad, pero seguro que hay alguna otra más, será cuestión de ir descubriéndolas poco a poco.

La verdad es que el tema, si se es un amante acérrimo de la música Rock, puede llegar a convertirse en obsesivo. De momento me conformo con ir creando poco a poco una pequeña colección, no ya solo con los grandes clásicos del Rock, sino con aquellos discos que más llamen mi atención, dejando un cierto margen para la sorpresa y los descubrimientos. Algo que con el reciente mundo del CD y de Internet, con el formato MP3, ha pasado a un segundo plano, ya que ahora no se aprecian los albums de la misma manera que se hacia antes.

Total que me sigue pareciendo increíble, en los tiempos que corren, haber hallado con tanta facilidad un vinilo que pensaba que no podría encontrar aquí, como es el mencionado álbum homónimo de Blind Faith. No obstante, ahora que ya se cómo y dónde adquirir buenos LP’s en vinilo, lo que me preocupa es conocer un poco mejor el mundillo que lo rodea, ya que es un mercado realmente complejo, en el que los precios oscilan en función de las ediciones, las tapas, el año de lanzamiento y sobre todo el estado en el que se encuentran. No tiene, aunque parezca raro, nada que ver con el conocido universo plano y simplista de los CD’s.

Por otro lado, a veces creo que infravaloro a esta ciudad, o más bien las tiendas, lugares y oportunidades que nos puede llegar a ofrecer, sobre todo en cuando a música Rock se refiere. Aunque para mi regocijo personal, y sobre todo por lo plasmado en el libro Historia del Rock en la Comunidad Valenciana, sobre el que un día de estos os hablaré largo y tendido, nuestra tierra, esa que Uzzhuaïa han rebautizado tan acertadamente como Baja California, tiempo atrás despuntaba gracias a los impulsos rockeros de algunas bandas y artistas pioneros.

Banda | Blind Faith

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Oct 14

Resulta bastante paradójico que ya bien entrados en el primer cuarto de siglo de nuestra vida, tanto Vane como yo mismo, decidiéramos que era el momento adecuado para cumplir uno de esos sueños de adolescentes apasionados seguidores de la música Rock. Hablamos como no de adquirir un reproductor de vinilos, o lo que viene a ser lo mismo un tocadiscos de toda la vida.

Desde entonces han caído ya en nuestras manos varios vinilos, entre ellos lo más destacado de Nirvana, Soundgarden, la discografía de Héroes del Silencio, y algún que otro viejo disco de Iron Maiden que tenía TheBane escondido por su casa. Pero esta tarde ha sido la primera vez que me ha dado por ir a la caza y captura de vinilos, sin buscar nada en concreto, pero con la intención de no irme con las manos vacías. Y bueno, aunque en Valencia el número de tiendas dedicadas a este nostálgico formato escasean, todavía hay algunos pequeños reductos donde poder encontrar alguna joya de segunda mano, o una novedad interesante.

Mis primeras capturas, han sido la edición especial en vinilo del Saturnalia (2008) de The Gutter Twins, el proyecto de Greg Dulli y Mark Lanegan, el fantástico y mítico Close To The Edge (1972) de los progresivos Yes, y una joya como el Wheels of Fire (1968) del power trío por excelencia, Cream. Tres elecciones azarosas pero a la par que meditadas, ya que entre la cantidad de discos que han pasado ante mis ojos, tan solo estos tres y no otros son los que más han llamado mi atención, pero sobre todo los que más se ajustaban a mi bolsillo. Y es que no nos engañemos, dejando la nostalgia a un lado, hay que reconocer que el mundo del vinilo es tan caro o más como el de los cds.

Pronto volveremos a ir de caza. Esta vez a la búsqueda y captura del disco homónimo de Blind Faith, algo de Led Zeppelin y de Pink Floyd. Quizás sea mucho pedir, dados los tiempos que corren, y sobre todo dada la calidad de las bandas mencionadas, pero quien sabe. Lo que tengo claro es que va a pasar mucho tiempo hasta que decida volver a comprarme un álbum en formato CD.

Banda | The Gutter Twins
Banda | Yes
Banda | Cream

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Oct 10

Hace un par de días me dio por adquirir varios vinilos más, ya se sabe hay obsesiones que matan. Esta vez no obstante, me decidí por Pink Floyd, por sus esenciales, The Dark Side Of The Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977), ahí es nada. Pero sobre todo me dio por volver a escucharlos de nuevo, con calma, deleitándome en los detalles. A cada canción que volvía a sonar, a cada acorde que se desgranaba, una pregunta me rondaba y asediaba constantemente. ¿Qué pudo acabar con semejante grupazo?.

Pink Floyd fueron, ante todo, una grandísima banda. Y eso que Syd Barret, el verdadero cerebro del grupo en sus inicios, se tuvo que apear demasiado pronto por culpa de sus trastornos mentales causados por el abuso del consumo de ácidos. Pero David Gilmour supo cubrir perfectamente la ausencia de Syd ya desde el segundo álbum de Pink Floyd. En el Reino Unido copaban las listas de ventas, pero les faltaba, y se empeñaron en ello, arrasar en el mercado americano. Un reto que no lograrían conseguir hasta la publicación de The Dark Side Of The Moon (1973), uno de los discos más importantes, influyentes y más vendidos que jamás ha dado el mundo de la música.

A partir de ahí vendrían los ya mencionados Wish You Were Here (1975), Animals (1977), el fantástico The Wall (1979) y el definitivo The Final Cut (1983), en los cuales Roger Waters tomaría paulatinamente las riendas de la banda, haciéndose cada vez más habitual su firma tanto en las totalidad de las letras como en la mayoría de las composiciones. Pero donde más se dejaba ver su liderazgo era a la hora de tomar las decisiones en el propio seno del grupo. Algo que llevó al propio Waters a decidir prescindir de Rick Wright, lo que le llevaría a un enfrentamiento irreconciliable con David Gilmour y Nick Mason.

A pesar de ello todavía registrarían juntos el ya mencionado The Final Cut (1983), compuesto, escrito y cantado íntegramente por Waters, en el que supondría su último trabajo bajo el nombre de Pink Floyd. Jamás se llegó a hacer ni a plantear siquiera una gira para promocionar dicho disco, y cada uno de los componentes se las arregló como pudo para editar sus primeros trabajos en solitario. Poco tiempo después, Roger Waters decide abandonar Pink Floyd, bajo la idea de que la banda jamás volvería tocar de nuevo.

Pero las disputas, tensiones y malos rollos llegarían a su punto cumbre en el año 1986 cuando David Gilmour y Nick Mason deciden meterse de nuevo en los estudios de grabación, con la idea de sacar un nuevo disco de Pink Floyd, esta vez sin Roger Waters. La cosa acabó en los tribunales, peleando por la marca de Pink Floyd, los créditos de los temas, los royalties y todo aquello que suele rodear a los grupos. Roger Waters no pudo impedir que Gilmour y Mason siguieran utilizando el nombre de Pink Floyd, pero la banda jamás volvería a ser lo que fue.

Aún hoy en día, la pelea de egos todavía colea y resulta realmente difícil, aún incluso con la cantidad de revivals que estamos viviendo, que la formación original de Pink Floyd pueda algún día volver a pisar de nuevo un escenario, más allá de la anecdótica presencia de Waters, Gilmour y Mason en el Live 8. Una batalla absurda, estéril y rocambolesca, que acabó con una de las más grandes bandas de todos los tiempos.

Banda | Pink Floyd

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